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Encuentro clave argentino-chino
Franco Macri
Para la Argentina, este encuentro es una nueva oportunidad para seguir fortaleciendo lazos. Debe servir para profundizar la relación entre ambos países en un marco de cooperación recíproca.
China y la Argentina establecieron relaciones diplomáticas en 1972. Pero fue durante el Gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) cuando ellas se profundizaron. En particular desde 2004, cuando el presidente chino, Hu Jintao, y el entonces mandatario argentino firmaron un acuerdo de asociación estratégica bilateral, que llegó a su pico máximo cuando el intercambio comercial superó -en 2008- los 14.000 millones de dólares.
La asociación estratégica de la Argentina y China, que fue establecida entonces, ha generado importantes beneficios a ambos países.
La República Popular China es el primer exportador mundial y el segundo importador global y es, además, el segundo destino de las exportaciones argentinas, detrás de Brasil. Además, es el segundo proveedor, también detrás de Brasil.
Vale insistir, por todo esto, en la importancia que la llegada de esta delegación tiene para nuestro país. Sobre todo, a sabiendas de que el gigante asiático ha intensificado su interés por América Latina, donde pretende invertir 300 mil millones de dólares.
Fieles a su filosofía, los chinos fueron aumentando sus inversiones en el mundo a través de una política programada. Comenzaron por África, luego Cuba y Venezuela, y han suscripto convenios de protección de la inversión con Jamaica, Bolivia, Chile, la Argentina, Uruguay, Ecuador, Perú y Barbados.
Este año, China visualiza a la Argentina como uno de los principales países para sus inversiones. Por eso, es importante comprender que hay que atender a la misión por llegar, no solamente desde un punto de vista diplomático, sino que hay que intentar progresar sobre determinados proyectos. La Argentina y la República Popular China mantienen acuerdos de cooperación en materia de comunicaciones, transporte, energía, minería e infraestructura, sectores en los cuales nuestro país necesita de inversiones y financiación.
La relación entre las dos partes no ha estado exenta de problemas. Existen dificultades por la diferencia de culturas, pero la experiencia demuestra que, cuanto más a fondo sean conocidas las modalidades del otro, más fácil será avanzar en proyectos comunes. Varias empresas argentinas han logrado asociaciones estratégicas con el país asiático, con excelentes resultados, y han podido percibir que la flexibilidad para hacer acuerdos, proyectos y obtener financiaciones es muy grande.
Cuando el mundo aún no se ha recuperado de la recesión, incrementar el comercio y la inversión con China será una contribución importante para crear empleo, para recuperar sectores estratégicos para el país y para completar el desarrollo económico.
Estoy convencido de que el Gobierno argentino sabe evaluar la importancia de esta misión para el desarrollo nacional.


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