13 de febrero 2013 - 00:00

Enrique IV tiene rostro, gracias a técnicas del FBI

Este habría sido el rostro de Enrique IV de Francia, según la reconstrucción que realizó un equipo de la Universidad Médica de Paris sobre una cabeza momificada de cuya autenticidad muchos dudan.
Este habría sido el rostro de Enrique IV de Francia, según la reconstrucción que realizó un equipo de la Universidad Médica de Paris sobre una cabeza momificada de cuya autenticidad muchos dudan.
Paris - El rey Enrique IV es el primer monarca de Francia de quien se tiene una fotografía de su rostro, gracias a una reconstrucción realizada entre otras cosas con ayuda de técnicas antiterroristas del FBI, revelada ayer en París, pese a que persiste la querella sobre la autenticidad de su cabeza momificada.

El rostro del fundador de la casa de Borbón, asesinado en mayo de 1610, fue reconstituido en base a los trabajos de análisis de su cabeza momificada realizados por el equipo de investigación de la Universidad Médica de París, dirigido por Phillipe Charlier.

La reconstitución facial del rostro del monarca fue presentada el martes en el museo de los Archivos Nacionales de París, en ocasión de la publicación de «Enrique IV, el enigma del rey sin cabeza», un libro que relata la investigación realizada por el equipo de Charlier, que permitió confirmar la autenticidad de la cabeza momificada del monarca. Para esa investigación multidisciplinaria e internacional, los expertos recuperaron material genético de la cabeza momificada y la compararon con sangre de uno de sus descendientes, Luis XVI, decapitado en 1793.

Para reconstruir el rostro del rey francés -que fue asesinado en una callejuela de París por un opositor a su política religiosa-, el experto en infografía, Phillipe Froesch, que ya reconstruyó los rostros de Simón Bolívar y Pedro III de Aragón, partió de las imágenes en negro y blanco de la cabeza escaneada del monarca.

Se ayudó, para modelar la musculatura de la cara, de cuadros predefinidos caracterizando a un individuo de corpulencia promedio, de entre 50 y 60 años de edad, de origen caucasiano.

Los tejidos blandos de la mandíbula fueron reducidos ya que el monarca sólo tenía cinco dientes, cuando murió asesinado en París.

Para reconstituir la nariz, el especialista francés utilizó los trabajos de la unidad contra el terrorismo de la oficina del FBI. Quedaba por definir el color de la piel, los ojos, el cabello, las arrugas, lo que hizo Froesch.

El resultado es «perturbador, al estar tan cerca a la iconografía conocida de Enrique IV», estiman los autores del libro, Philippe Charlier y el periodista Stéphane Gabet, en el origen del redescubrimiento de la cabeza momificada del rey, que había sido adquirida por unos pocos francos a un francés que la había mantenido durante años oculta en su casa.

El historiador y periodista Philippe Delorme, que rechaza las investigaciones que llevaron a la autentificación de la cabeza del monarca, juzgó que la reconstrucción del rostro del rey asesinado es más «una visión artística que el resultado de una investigación científica».

Delorme prevé publicar «un libro de contrainvestigación», apoyándose en expertos en genética que ponen en duda los resultados de la investigación del equipo de Charlier.

Sin embargo, el historiador francés Jacques Perot asegura que «ya no hay dudas sobre la identificación de la cabeza de Enrique IV».

Agencia AFP

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