Ensayo opositor para frente anti-K

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El llamado es ecuménico y genérico, tanto que huele inviable. Pero responde a una lógica previsible: avanzar en un acuerdo, largamente trabajado y sistemáticamente frustrado, para producir un acercamiento entre Francisco de Narváez, el PRO y el PJ disidente.

Como vidriera, desde La Plata, se lanzaron las primeras señales para lo que puede convertirse en un frente anti-K que anticipe, entre el apuro y la necesidad, lo que podría ocurrir a nivel provincial camino a las primarias de agosto y las legislativas de octubre.

El macrista Julio Garro, diputado provincial, fue el portavoz. Estamos convocando a un frente a todas las fuerzas que no comulguen con el kirchnerismo, dijo en su proclama general que limitó a La Plata, contra Pablo Bruera, pero que esconde una pretensión mayor.

Quienes no comprendan esta necesidad de conformar un frente deben definir si son verdaderamente opositores o funcionales al poder político de turno, dijo y llamó a reunir, en un plenario anti-K, a las distintas vertientes opositoras.

La convocatoria arranca renga porque tanto la UCR como el FAP anticiparon, a nivel nacional, provincial y local, su negativa a compartir un frente político con el macrismo, pero tiene un objetivo más preciso: darle volumen a un acuerdo germinal del PRO, De Narváez, el PJ disidente y hasta sectores del radicalismo.

Garro parece, además, blanquear en versión local una cuestión que aparece en los análisis del macrismo: las pruebas piloto para instalar a Carlos Melconian y Guillermo Montenegro como posibles candidatos macristas para octubre no permiten aún estimaciones positivas.

Por eso, a pesar de las resistencias de Macri a De Narváez, la alternativa de un acuerdo que reedite lo que en 2009 fue Unión-PRO adquiere con las horas más dimensión. La ecuación es lineal: De Narváez mide, en los sondeos previos, por arriba del 14% mien-tras cualquier oferta macrista -salvo el propio Macri-no supera el 5%.

Subyacen, de todos modos, las sospechas mutuas entre De Narváez y Macri y no está resuelto un antiguo pedido del porteño: que el bonaerense diga, anticipadamente, que el jefe de Gobierno es su candidato presidencial para 2015. De Narváez no quiere hacerlo.

Desde La Plata puede, antes que a nivel provincial, surgir un esquema de unidad entre Garro y Gonzalo Atanasof -ambos ingresaron para diputados en 2009- a quienes se les terminan los mandatos en diciembre.

El modelo platense puede, además, aportar otra característica: que un eventual acuerdo contemple la chance de resolver las candidaturas locales y seccionales por intermedio de las primarias de agosto, como hicieron la UCR y De Narváez en 2011.

Es el esquema que a fines del año pasado, el intendente peronista disidente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, le propuso a Macri: avanzar, cada uno por su lado, con la conformación de espacios políticos, y resolver luego las listas en las primarias.

La idea volvió a tomar entidad a partir de las charlas que mantienen De Narváez, Cariglino, y algunos delegados del sector radical de Gustavo Posse, y donde también aparece la mano del macrismo.

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