24 de marzo 2009 - 00:00

Entuerto diplomático que costará superar

Madrid - La decisión del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de retirar las tropas españolas de Kosovo se convirtió en un súbito tropiezo del jefe del Ejecutivo español de cara a una mejoría de las relaciones con Estados Unidos en las cuatro citas internacionales que tiene previstas con el presidente Barack Obama en la primera semana de abril.
Los que se preveían como encuentros en los que los dos mandatarios protagonizarían el abrazo de la normalización de unas relaciones frías durante la administración de George W. Bush amenazan con ser ensombrecidos por el sorpresivo anuncio de Madrid del jueves pasado.
Tras ser alabado hasta la saciedad por el Gobierno español, Obama llegará la semana que viene a Europa después de que uno de los aliados importantes en los Balcanes, España, haya anunciado su retirada, con formas tachadas de malas tanto dentro como fuera del país y ante Washington se mostró «profundamente decepcionado».
Obama asistirá a la reunión del G-20 en Londres, un club en el que Zapatero, pese a no ser miembro, logró ser invitado por segunda vez consecutiva (en noviembre estuvo en la cumbre de Washington). Los días 3 y 4 de abril estará también, como el español, en la cumbre de la OTAN en Estrasburgo y Kehl.
Reuniones
El presidente norteamericano cenará en Praga con los mandatarios de los 27 países miembros de la Unión Europea (UE), entre ellos de nuevo Zapatero. Y el 6 de abril asistirá en Estambul al foro de la Alianza de Civilizaciones, una iniciativa auspiciada por el jefe del Gobierno español, su homólogo turco, Recep Tayip Erdogan, y la ONU.
Poder contar con Obama en ese foro fue, cuando se confirmó, todo un triunfo para el presidente del Gobierno español, impulsor de una iniciativa muy criticada por la oposición conservadora. El Partido Socialista (PSOE) de Zapatero había crecido ante las expectativas de los encuentros.
Pero el anuncio que la ministra de Defensa española, Carme Chacón, hizo el jueves ante los soldados en Kosovo otorga ahora incertidumbre sobre cómo serán los encuentros que tengan Obama y Zapatero. Las palabras de la ministra estrella del gabinete español («La misión está cumplida. Es la hora de volver a casa») provocaron todo un lío diplomático.
La ausencia de consultas a los aliados de la OTAN y el hecho de que la Alianza Atlántica y Estados Unidos se enterasen de la decisión muy poco antes de que Chacón la anunciara ante soldados y medios de comunicación durante su visita a las tropas españolas en Kosovo causaron malestar y, según algunos analistas, sitúan a España como país poco fiable ante sus socios. Todo parece indicar que no se analizaron los pasos necesarios para informar a los aliados y evitar situaciones como la que se da ahora.
«Me pareció correcto transmitir directamente y en persona la decisión a los soldados españoles», aseguró ayer Chacón ante la prensa durante una visita a la base gaditana de Rota, en el sur de España. La ministra de Defensa reiteró, además, la idea que el Ejecutivo lleva transmitiendo desde que surgieron las críticas al anuncio del jueves: la decisión es «firme» e «inamovible». Es decir: no hay marcha atrás. Su intención es que el grueso de los 620 soldados esté en casa antes de setiembre.
«La misión que nos llevó allí hace diez años ha concluido para empezar otra distinta», aseguró Chacón, que, según dijo ayer, el jueves se reunirá con el secretario general de la OTAN, el holandés Jaap de Hoop Scheffer, para coordinar el repliegue de los soldados españoles. «Las tropas no van a participar en misiones en las que los españoles no las quieren ver, y España no ha reconocido la declaración unilateral de independencia de Kosovo», argumentó. España es uno de los cinco países de la Unión Europea que se han negado a reconocer al Kosovo independiente.
Más allá del malestar internacional, la decisión podría no haber gustado a todos los miembros del Gobierno de Zapatero, como el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, quien al parecer no era partidario de hacer regresar a casa a los soldados españoles de la fuerza de la OTAN para Kosovo (KFOR).
El diario El País, cercano a los socialistas, publicó ayer, citando a «algunos de sus más cercanos colaboradores (de Moratinos)», que el jefe del Gobierno «no consultó» al ministro del Exterior.
Ayer, no obstante, tanto el jefe de la diplomacia española como la ministra de Defensa quisieron dar una imagen de unidad del Ejecutivo. «Es una decisión de todo el Gobierno», aseguraron. Desde Corea del Sur, donde realiza una visita oficial, el propio Moratinos rechazó que exista «divergencia» entre su cartera y la de Defensa.
La oposición, entre tanto, mantiene sus críticas al Gobierno. El líder del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, manifestó ayer que la decisión del Ejecutivo de Zapatero «ha generado un problema de incalculables consecuencias».
«El prestigio de España fuera, que es algo muy importante, cuesta mucho conseguirlo pero también muy poco perderlo», dijo.
Agencia DPA

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