Brasilia La inflación en Brasil se ubicó en un 0,29% en enero, continuando con una fuerte trayectoria descendente, pese al despegue de la economía y a la reducción de las tasas, informó ayer el instituto de estadísticas brasileño (IBGE). La baja en las tarifas eléctricas llevó a que la inflación se ubicara por debajo de la meta oficial, lo que genera dudas sobre el plan del Banco Central de dejar de recortar las tasas de interés. En el último año, el nivel de precios subió un 2,86%, el menor nivel desde 1998.
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Los analistas esperaban un alza del 0,40%, de acuerdo con la última encuesta Focus, que realiza semanalmente el Banco Central. Aunque el país está lejos de un proceso deflacionario, el nivel del IPCA se sitúa por debajo del 3% anual que representa el piso de la meta del BCB (cuyo centro es de 4,5%, con un margen de tolerancia de 1,5 puntos porcentuales hacia arriba o hacia abajo). El IBGE publicó sus datos al día siguiente de que Brasil llevara la tasa básica Selic a su menor nivel histórico (6,25%).
El mercado espera una inflación del 3,94% para este año. En este marco, los analistas esperan un 2018 de suma volatilidad en los mercados, debido a las incertidumbres que rodean la elección presidencial de octubre, en la cual ningún candidato del agrado de los inversores despunta con fuerza. El gobierno de Michel Temer trata de calmar esas preocupaciones apurando sus medidas de ajuste, pero encuentra resistencias aún en su propia mayoría.
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