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Enzo Maqueira: la imposible búsqueda de la felicidad perdida
• DIÁLOGO CON EL AUTOR DE "HÁGASE USTED MISMO", VIAJE A UN PASADO UTÓPICO
Cuarto título del novelista de “Ruda macho” y “Electrónica”
maqueira. “La idea de que hay una fiesta que nos estamos perdiendo es clave: el personaje viaja a un pasado desde donde pretende recomenzar.“
E.M.: No sé si es un sometimiento que padece, o si le gusta. El "hágase usted mismo" del título encierra ese interrogante; si es un sometido, si elige ese sometimiento, si quiere escapar de eso o no. Está en ese momento de reacomodamiento que vivimos los varones frente al feminismo. Es un varón que se está desconstruyendo o lo están desconstruyendo, o está dejando que le pase por encima todo eso entregándose al ímpetu de la mujer de hoy. Es un varón que está siendo avasallado por la revolución del feminismo y lo recibe como puede.
P.: "Hágase usted mismo" es de autoayuda y a la vez una orden de su abuelo.
E.M.: Autoayuda y orden imperativa es casi lo mismo. Se está obligando a pasarla bien, a entusiasmarse, a ser feliz. Y hay que ver si la felicidad existe, qué es, y si vale la pena. Y, según esa orden, si uno no es feliz es un fracasado. Son mandatos con los que él vivió toda su vida, y se da cuenta de que lo suyo no iba por ahí. Pero en vez de desecharlo todo trata de empezar sobre la misma idea, y ahí comete el error. Vive en contradicción consigo mismo y con el entorno. Se va de la ciudad porque no aguanta más todo lo que significa y, cuando encuentra un lugar inhóspito, donde la naturaleza todavía es salvaje, tampoco puede ser parte de eso, y se siente abrumado. Se le ocurren películas que le gustaría hacer pero no avanza con ninguna. No es capaz de hacer nada. Sólo es capaz de pensar en resultados, en qué van a decir los críticos, a qué festival lo van a invitar. Otro mal de época: pensar en resultados y en qué va a cosechar, y volverse incapaz de sembrar nada.
P.: Ya en "El juguete rabioso", y en "Sobre héroes y tumbas", está la decisión de huir a la Patagonia en busca de un renacimiento, de una nueva oportunidad...
E.M.: También está en Piglia la Patagonia como lugar donde se va a ser libre a pesar de una naturaleza hostil. Al final lo inhóspito lleva a encerrarse en uno mismo. El escape hacia afuera termina siendo un escape hacia dentro. Lleva a la locura, a la apatía, o a deshacerse de los planes y regresar, que es lo que él intenta y no logra.
P.: ¿Por qué el personaje se la pasa pensando en Fellini, Godard, el cine de los 60?
E.M.: Fue una elección política. No sé si un tipo de 40 años va a pensar en Truffaut, Godard, Varda o en Spielberg, Allen y Cameron. Hoy se entra en una plataforma de cine clásico y aparece "Titanic", "Jurasic Park"... uno se quiere matar. Quise que la novela fuera un refugio en ese cine que se aleja cada vez más. Y que para mí fue muy importante, influyó en mi vida y ni hablar en lo que escribo. Con creadores que son para mí importantísimos, se trate de Fellini o de Lucrecia Martel, que ya es parte de lo clásico. Es un guiño al buen cine que está en peligro de extinción. Y es parte del personaje, que no vive en el mundo de lo cotidiano sino en un mundo paralelo, por eso la novela va entrando en una suprarrealidad muy fellinesca, en una realidad cada vez más onírica que se va construyendo con sus sueños, su pasado, sus miedos, y esos creadores que forjaron su modo de apreciar el mundo.
P.: ¿Y ahora?
E.M.: Reviso una novela que es un distopía. Escribo una que proviene de "Stoner", novela que nos golpeó mucho, y ahora todo estamos escribiendo nuestro Stoner.


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