1 de agosto 2018 - 22:51

Enzo Maqueira: la imposible búsqueda de la felicidad perdida

• DIÁLOGO CON EL AUTOR DE "HÁGASE USTED MISMO", VIAJE A UN PASADO UTÓPICO
Cuarto título del novelista de “Ruda macho” y “Electrónica”

maqueira. “La idea de que hay una fiesta que nos estamos perdiendo es  clave: el personaje viaja a un pasado desde donde pretende recomenzar.“
maqueira. “La idea de que hay una fiesta que nos estamos perdiendo es clave: el personaje viaja a un pasado desde donde pretende recomenzar.“
Escapar de una confusión sentimental y rehacerse no suele terminar del modo que se planeó. Eso es lo que demuestra Enzo Maqueira en "Hágase usted mismo" (Tusquets). Graduado en Comunicación Social, Maqueira ha publicado las novelas "Ruda macho", "El impostor" y la consagratoria "Electrónica", que narra la relación de un estudiante de dieciocho con una profesora treintañera en el universo de la droga, el sexo y la música electrónica. Dialogamos con él.

Periodista: ¿Esta es la historia del crimen de un loco que quiere ser cineasta?

Enzo Maqueira: Es la historia de un hombre que cree que le es posible empezar de nuevo; sacarse el lastre de una vida bastante avanzada, llena de frustraciones y de fracasos. Incluso sus éxitos los ve como fracasos. Le fue bien en su trabajo pero ya le parece insulso, rutinario, una cosa en la que perdió el tiempo. Tiene todo bien salvo la relación con su mujer, que es un desastre. Y cree que volviendo atrás, yendo al lugar de los veranos de su infancia, a la casa de sus abuelos en la Patagonia, le será posible recomenzar. Es una búsqueda muy de la época, que atraviesa varias generaciones: ir tras el ideal de felicidad. Nada nos conforma, nada nos satisface, todo nos parece poco. Fabián Casas dice que hay un sector de la clase media argentina que cree que se está perdiendo una gran fiesta que hay en algún lado.

P.: Busca recuperar la idílica complacencia de los abuelos, descartando a los padres, a quienes ni menciona...

E.M.: Cuando se va creciendo los padres sufren un proceso de degradación y los abuelos quedan indemnes en la memoria. Él va tras la huella de los abuelos buscando ese mundo que se le escurrió por todas partes, y a quien era él cuando estaba lleno de ilusiones. Quiere aferrarse de lo que ya no cambia. Por eso le molesta cuando el vecino le cambia cosas. Siente que se le escapa lo que logró encontrar, que libra una carrera contra la muerte, y está tan apurado que al final la encuentra.

P.: Profesionalmente es un coach; entrena personal de empresas y, a la vez, con su mujer es un sometido.

E.M.:
No sé si es un sometimiento que padece, o si le gusta. El "hágase usted mismo" del título encierra ese interrogante; si es un sometido, si elige ese sometimiento, si quiere escapar de eso o no. Está en ese momento de reacomodamiento que vivimos los varones frente al feminismo. Es un varón que se está desconstruyendo o lo están desconstruyendo, o está dejando que le pase por encima todo eso entregándose al ímpetu de la mujer de hoy. Es un varón que está siendo avasallado por la revolución del feminismo y lo recibe como puede.

P.: "Hágase usted mismo" es de autoayuda y a la vez una orden de su abuelo.

E.M.:
Autoayuda y orden imperativa es casi lo mismo. Se está obligando a pasarla bien, a entusiasmarse, a ser feliz. Y hay que ver si la felicidad existe, qué es, y si vale la pena. Y, según esa orden, si uno no es feliz es un fracasado. Son mandatos con los que él vivió toda su vida, y se da cuenta de que lo suyo no iba por ahí. Pero en vez de desecharlo todo trata de empezar sobre la misma idea, y ahí comete el error. Vive en contradicción consigo mismo y con el entorno. Se va de la ciudad porque no aguanta más todo lo que significa y, cuando encuentra un lugar inhóspito, donde la naturaleza todavía es salvaje, tampoco puede ser parte de eso, y se siente abrumado. Se le ocurren películas que le gustaría hacer pero no avanza con ninguna. No es capaz de hacer nada. Sólo es capaz de pensar en resultados, en qué van a decir los críticos, a qué festival lo van a invitar. Otro mal de época: pensar en resultados y en qué va a cosechar, y volverse incapaz de sembrar nada.

P.: Ya en "El juguete rabioso", y en "Sobre héroes y tumbas", está la decisión de huir a la Patagonia en busca de un renacimiento, de una nueva oportunidad...

E.M.:
También está en Piglia la Patagonia como lugar donde se va a ser libre a pesar de una naturaleza hostil. Al final lo inhóspito lleva a encerrarse en uno mismo. El escape hacia afuera termina siendo un escape hacia dentro. Lleva a la locura, a la apatía, o a deshacerse de los planes y regresar, que es lo que él intenta y no logra.

P.: ¿Por qué el personaje se la pasa pensando en Fellini, Godard, el cine de los 60?

E.M.:
Fue una elección política. No sé si un tipo de 40 años va a pensar en Truffaut, Godard, Varda o en Spielberg, Allen y Cameron. Hoy se entra en una plataforma de cine clásico y aparece "Titanic", "Jurasic Park"... uno se quiere matar. Quise que la novela fuera un refugio en ese cine que se aleja cada vez más. Y que para mí fue muy importante, influyó en mi vida y ni hablar en lo que escribo. Con creadores que son para mí importantísimos, se trate de Fellini o de Lucrecia Martel, que ya es parte de lo clásico. Es un guiño al buen cine que está en peligro de extinción. Y es parte del personaje, que no vive en el mundo de lo cotidiano sino en un mundo paralelo, por eso la novela va entrando en una suprarrealidad muy fellinesca, en una realidad cada vez más onírica que se va construyendo con sus sueños, su pasado, sus miedos, y esos creadores que forjaron su modo de apreciar el mundo.

P.: ¿Y ahora?

E.M.:
Reviso una novela que es un distopía. Escribo una que proviene de "Stoner", novela que nos golpeó mucho, y ahora todo estamos escribiendo nuestro Stoner.

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