A lo largo de los años, quienes conocieron a esta mujer nunca imaginaron que detrás de una vida sencilla se escondía una de las fortunas más sorprendentes de Estados Unidos. Sin lujos, sin propiedades extravagantes y con hábitos austeros, construyó una riqueza de millones que recién salió a la luz después de su muerte.
Vivía en una pequeña cabaña y compraba ropa usada, pero tenía escondida una fortuna de millones en acciones
Gracias a una increíble decisión que tomó hace muchos años, el destino y legado de esta mujer cambió por completo.
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La historia de esta mujer es un excelente ejemplo de como las apariencias pueden engañar.
Su historia se conoce como un gran ejemplo sobre el poder de la paciencia en el mercado, ya que lo que empezó con una compra modesta en plena crisis económica terminó convirtiéndose en un inmenso patrimonio multimillonario que benefició a cientos de estudiantes.
Quién fue Grace Groner y cuál fue su estrategia de inversión
Grace Groner nació en 1909 en Illinois y pasó por una infancia difícil, ya que a los 12 años perdió a sus padres junto a su hermana gemela Gladys. Ambas fueron adoptadas por una familia amiga que les permitió continuar sus estudios y acceder a una formación universitaria.
Tras graduarse en 1931, consiguió empleo como secretaria en Abbott Laboratories y cuatro años más tarde, en 1935, compró tres acciones de la compañía por un total de u$s180, lo que más tarde marcaría su vida.
La cifra se ve chica a día de hoy, pero en plena Gran Depresión implicaba un esfuerzo enorme. Lo que convirtió esa inversión en una fortuna no fue una fórmula secreta, sino una conducta extremadamente disciplinada, ya que Grace mantuvo sus acciones durante 75 años, sin vender sus títulos y reinvirtiendo cada dividendo que recibió mientras que la empresa hacía el resto.
Gracias a las divisiones accionarias hechas por Abbott a lo largo de las décadas y a la reinversión constante de dividendos, aquellas tres acciones originales se transformaron en más de 100.000 títulos y cuando falleció en enero de 2010, su cartera tenía un valor aproximado de u$s7 millones.
Lo llamativo es que casi nadie conocía la magnitud de su patrimonio, ella vivía en una pequeña casa de una sola habitación en Lake Forest, caminaba en vez de conducir y compraba ropa de segunda mano. Su estilo de vida estaba muy lejos del que suele tener en realidad una persona millonaria.
Donó todos sus millones: a dónde fue su fortuna
Aunque acumuló una enorme riqueza, el dinero nunca fue el centro en la vida de Grace Groner. Durante años colaboró con organizaciones comunitarias, participó en actividades religiosas y ayudó de manera reservada a personas con dificultades económicas. La institución que más valoraba era Lake Forest College, la universidad donde había estudiado gracias al apoyo que recibió durante su juventud, por lo que decidió destinar ahí la mayor parte de su patrimonio.
Dos años antes de su fallecimiento creó la Fundación Grace Elizabeth Groner, una entidad sin fines de lucro destinada a administrar sus bienes y garantizar que los recursos llegaran a estudiantes comprometidos con la educación y el servicio comunitario.
Cuando murió el 19 de enero de 2010, la universidad recibió una noticia inesperada, el legado alcanzaba aproximadamente u$s 7 millones, una cifra que sorprendió tanto a las autoridades como a quienes habían compartido décadas con ella sin sospechar la magnitud de su fortuna.
El fondo también financió programas de intercambio internacional, pasantías, proyectos solidarios y experiencias académicas fuera del aula. Incluso su modesta vivienda pasó a formar parte de este legado al ser incorporada a las actividades de la fundación, convirtiéndose en un símbolo de la vida austera que eligió mantener hasta sus últimos días.
Cuánto valdrían sus acciones hoy
La historia financiera de Grace Groner no terminó con los u$s7 millones heredados por la fundación. Si las 128.000 acciones de Abbott que integraban su patrimonio hubieran permanecido intactas, el valor actual sería mucho mayor. En 2013, Abbott Laboratories separó su división farmacéutica y dio origen a una nueva empresa cotizante, AbbVie, por lo que cada accionista recibió una acción de AbbVie por cada acción de Abbott que poseía.
Con esa operación, la cartera habría quedado compuesta por participaciones en ambas compañías, lo que daría:
- Las 128.000 acciones de Abbott tendrían un valor aproximado de u$s11,7 millones.
- Las 128.000 acciones de AbbVie alcanzarían alrededor de u$s29,2 millones.
- El valor conjunto sería de u$s40,9 millones.
Además del crecimiento patrimonial, la cartera generaría ingresos anuales muy altos, cuyas estimaciones indican que Abbott aportaría u$s324.000 por año y AbbVie u$s889.000. Así es como la inversión original de apenas u$s180 hecha en 1935 podría transformarse hoy en un patrimonio de u$s41 millones y producir más de u$s1,2 millones anuales.
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