Tal vez Hermes Binner, en lugar de haberse dedicado durante la campaña electoral a criticar las llamadas candidaturas testimoniales, debiera haber encabezado una lista propia como testimonial del socialismo. Cuenta con un 70% de imagen positiva en su provincia, lo que sin duda le hubiera redundado en votos; tendría así presencia en el cuarto oscuro del domingo próximo y no asistiría hoy a la confrontación con Carlos Reutemann. En esa puja no sólo se juega el distrito, sino su posicionamiento en las presidenciales de 2011.
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