13 de octubre 2009 - 00:00

“Es imposible hacer planes a largo plazo”

Cristina Besteiro
Cristina Besteiro
«Para llevar adelante un negocio en la Argentina a los empresarios no nos queda otra opción más que ser creativos y optimistas». La afirmación es de Cristina Besteiro, dueña de la marca de cosmética masculina Galitza. La empresaria dialogó con este diario sobre las dificultades en desarrollar un emprendimiento con tanta inestabilidad y explicó cómo hizo para iniciarse en un sector tan poco explorado en el país como el de estética para hombres. A continuación lo más saliente de la entrevista.

Periodista: ¿Por qué se decidió a lanzar al mercado su propia marca de cosmética cuando comenzaba a enfriarse el consumo?

Cristina Besteiro: En realidad hacía bastante tiempo que quería crear esta empresa. Recién en julio de 2008 comenzó a operar. Obviamente no dejé de considerar las dificultades de la economía local pero también sabía que mi proyecto era a largo plazo y de alguna manera tenía que empezar. En momentos complicados siempre hay posibilidades. Aposté al proyecto y lo puse en marcha para que el mercado encuentre a la marca posicionada una vez que el consumo se reactive.

P.: ¿Cómo fue el comienzo en medio de un contexto de inestabilidad?

C.B.: Fue complicado, en la Argentina es muy difícil planificar. Las empresas en el exterior se manejan con planes a once años, pero en nuestro país es imposible hacerlo. El contexto cambia día a día. El trabajo en este país es más arduo. Para llevar adelante un negocio en la Argentina a los empresarios no nos queda otra opción más que ser creativos y optimistas.

P.: ¿Por qué decidió crear una marca de cosmética dirigida exclusivamente a un público masculino?

C.B.: Porque estudié el mercado y me di cuenta que no había ninguna marca para hombres. Había algunos productos pero que se desprendían de las líneas femeninas. La oferta era escasa. Notamos que el 90% de los varones usaban las cremas de sus mujeres, o sea que la necesidad de la cosmética masculina ya estaba instalada. Entonces pensé el negocio alrededor del hombre y sólo me concentré en crear productos en función de las necesidades masculinas.

P.: Pero hasta hace poco la cosmética masculina era comprada por las mujeres para los hombres. ¿Cambió el comportamiento de los consumidores?

C.B.: Es cierto, antes las mujeres se ocupaban de comprar los productos, hasta las publicidades estaban dirigidas a ellas. Pero se trata de una tendencia que lentamente se está revirtiendo. Ahora los argentinos se preocupan mucho más por su estética y prefieren ser ellos los que se encarguen de elegir qué productos usar. Igualmente, aunque de a poco los hombres van perdiendo el miedo a consumir productos que mejoren su estética, todavía les resulta un tema tabú.

P.: ¿Cómo impactó la retracción del consumo en sus planes de expansión?

C.B.: Lentificó el crecimiento. Estoy atrasada en cuanto a mis planes iniciales porque con la crisis frenamos la apertura de locales. Junio y julio fueron meses donde las ventas se paralizaron por la epidemia de la gripe A y la incertidumbre de las elecciones. Subsistimos porque no dejamos de invertir. Nos vimos obligados a lanzar promociones todos los meses porque teníamos un doble desafío, vender y darnos a conocer. Es muy difícil trabajar así pero hay que adecuarse a lo que dicta el mercado.

Entrevista de Marcela Pagano

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