11 de febrero 2014 - 00:00

Escalas, puja sin fin entre fiscales

La sucesión de pujas e internas que desde el año pasado dominan al ministerio público fiscal agregó ayer un nuevo capitulo cuando el fiscal suspendido José María Campagnoli denunció una nueva avanzada contra su despacho por parte de Alejandra Gils Carbó. Sostuvo que ésta pretendía enviar al personal de su despacho a realizar tareas de archivo mientras que desde la Procuración respondieron que desarrollarán sus funciones en una Dirección General dedicada a investigar delitos de autor desconocido. Al mismo tiempo deslizaron un supuesto sabotaje. Concursos por vacantes clave avivarán próximas tensiones en los tribunales de Comodoro Py.

Con pocas expectativas por el resultado que puedan tener sus planteos en el fuero Contencioso Administrativo Federal, Campagnoli ahora se refugia en la perspectiva de que el jury de enjuiciamiento que debe realizarse contra su persona no termine llevándose a cabo. El fiscal cree -no es el único entre sus pares- que Gils Carbó impulsó las medidas en su contra más en sintonía con los deseos de Balcarce 50 que con su propio convencimiento (al momento de su suspensión Campagnoli investigaba al empresario kirchnerista Lázaro Báez). Esta idea parece alcanzar al momento de imaginar un escenario en el cual el jury -de cantado final contra el fiscal- no terminaría por efectuarse.

En la Procuración, por otra parte, tiene buen handicap la tesis de que los fundamentos para sancionar a Campagnoli eran válidos: se aferró a una parte de un expediente por presunta extorsión que protagonizaba el financista Federico Elaskar para terminar investigando a Baez cuando ya había un causa que tramitaba en el fuero federal. Las discrepancias aparecen respecto de una serie de supuestas irregularidades en los procesos administrativos mediante los cuales se tomó la medida.

La embestida final contra Campagnoli iría en contra de la actitud que la procuradora ha asumido en los últimos meses: más moderada, con un estilo más técnico y bien lejos de los atriles de la corriente que ella mismo inspiró (Justicia Legítima) cuyas convocatorias parecen haber ingresado en una especie de impasse.

La acción más reciente está relacionada a Campagnoli: se manifestaron contra la designación del fiscal como jurado de un premio que entrega el Consejo de la Magistratura porteño. Hablaron de una "respuesta corporativa" tras la suspensión del fiscal, sin registrar que el consejo porteño es conducido por Juan Manuel Olmos, un peronista por estos días en la vereda del kirchnerismo de la Ciudad.

Las próximas semanas serán clave para Gils Carbó, dado que lanzó dos concursos para cubrir fiscalías de primera instancia en el fuero penal federal, ámbito donde abundan sus detractores. Son las vacantes de Miguel Osorio (que ascendió) y del fallecido Luis Comparatore. Esta definición es crucial para la procuradora al punto que ella misma se inscribió como evaluadora en el concurso.

Milton Merlo

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