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Escarceos de tono bajo

En la víspera, el mínimo estuvo en la zona de riesgo, con 3.605, pero después llegó la tranquilidad de ver un desarrollo donde la oferta se mostró reticente a ceder límites y asegurando el terreno para el correr del día. Solamente quedaba en manos del poder de demanda saber cuánto se podría ganar hacia arriba. En tal caso, una materia que no pudo aprobarse eternamente y donde volvió a ser muy debilitado el empuje comprador, copiando a la oferta, en el sentido de no conceder fácilmente el cambio de cotización en avance. Un máximo que alcanzó los 3.642 puntos y, en un buen rasgo, la misma cifra fue la que clausuró la jornada en el Merval. Ergo, lo mejor en el final, dándole buen broche a un desarrollo más sólido. Las diferencias entre especies volvieron a la buena senda, con 43 papeles con aumentos y duplicando -holgadamente- los solamente 20 bajistas. Y salvo Patagonia y Siderar, con bajas leves del 0,3%, el panel principal no sufrió de otras plazas líderes con descensos. Tenaris y Galicia hicieron dupla de ataque como pocas veces actualmente, en armonía y coincidencia de ganancia, aportando a la base del ponderado con un 2% para cada una (con montos discretos, cierto).
No vino de afuera incentivo de mucho peso, salvo lo conocido y con los diversos índices dispersos en su suerte. La nueva baja del Bovespa, del 1%, pudo resultar nuevamente la «mancha» llamativa. Finalmente, al incorporar el ingrediente principal, el volumen efectivo negociado, se llega a una imagen de «cautela» que prevaleció y sin alterarse el insuficiente ritmo de la semana. No más de $ 46 millones tratados en acciones, que dejan «flameando» todo pronóstico que quiera tener bases confiables. Salvo que el signo cambió a favor, que se puso a reparo el «piso» del índice, lo demás fueron solamente pinceladas individuales.
La Bolsa, temerosa.


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