9 de junio 2014 - 00:00

España en busca de Miguel de Cervantes

Madrid - Antes de que se presente hoy el informe que dirá si es posible encontrar los restos de Miguel de Cervantes, el investigador Luis Avial dice haber quedado "muy satisfecho" con su mapa exhaustivo del convento madrileño donde se busca al escritor y que técnicamente es "el más completo" de los hechos en España. Costó cinco semanas dibujar el mapa del subsuelo y las cavidades del convento de las Trinitarias de Madrid, donde Cervantes fue enterrado, pero el georradarista Luis Avial está muy satisfecho con el trabajo que mañana presentará en el Palacio de Cibeles de Madrid en una rueda de prensa que se prevé multitudinaria.

"Se ha hecho un trabajo con mucho rigor que será válido para la siguiente fase. Estamos muy contentos", dijo Avial, quien asegura que ha conseguido un mapa "concreto" del subsuelo y las paredes tanto de la iglesia como de los habitáculos anexos -patio, sacristía, vivienda de la ayudante de las monjas...."Todas las zonas se han analizado con absoluto detalle: nunca se ha hecho un trabajo así en España, con una malla tan definida en un georradar", explica el investigador, quien considera que los resultados serán muy esclarecedores para el forense Francisco Etxebarría, el responsable de la siguiente fase del proyecto.

La iglesia donde se enterró a Cervantes fue remodelada a finales del siglo XVII, y, aunque se tiene la certeza de que sus restos están allí, no se sabe en qué lugar exacto.

El proyecto que lidera Avial junto con el historiador Fernando de Prado y el forense Etxeberría tiene como objetivo localizar esos puntos, para después sacar los huesos del anonimato y que queden bajo una lápida que lo recuerde.

Una vez hecha pública hoy esa información, se decidirá si se puede seguir adelante con la segunda fase del proyecto, que, bajo las órdenes del prestigioso forense, consistiría en una excavación selectiva para recuperar los restos óseos que puedan corresponderse con los del escritor. Para ello son necesarios los permisos correspondientes, ya que la intervención se realizaría en una iglesia protegida como bien de interés cultural (BIC).

Ya en una tercera fase, se analizarían los restos en el laboratorio, donde los de Cervantes podrían identificarse gracias a su caracterización antropológica: su gran nariz, que solo le quedaban seis dientes, y las señales que pudieron dejar en su esqueleto los dos arcabuzazos en el pecho y otro en la mano izquierda sufridos en 1571 en la Batalla de Lepanto.

Si se cumplen los plazos previstos y la búsqueda evoluciona según lo deseado, a lo largo de este año, dos años antes de la celebración del Cuarto Centenario de la muerte del escritor, se verá si ha sido posible rescatar su osario de la iglesia en que pidió ser enterrado por su gratitud a la orden Trinitaria, que lo rescató de su cautiverio en Argel.

Al margen de que se encuentren o no los restos, el Ayuntamiento de Madrid ya ha obtenido sus resultados gracias a la repercusión de la noticia, una campaña de imagen que se calcula que hubiese costado 16,4 millones de dólares.

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