30 de diciembre 2013 - 00:00

España exige a ETA gestos más contundentes

Madrid - El 20 de octubre de 2011, ETA anunció el cese definitivo de la violencia, tras medio siglo de atentados y más de 800 víctimas en su afán por lograr la independencia del País Vasco de España. Dos años y dos meses después, los presos del grupo armado dan un paso inédito: reconocen el daño causado y abren la puerta a una vía individual para su reinserción.

Lo hicieron el sábado, a través de un comunicado "poliédrico" de dos folios de extensión y con múltiples matices, lo que llevó a cada una de las fuerzas políticas del país a fijar su atención en una cara.

El gobernante Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy despreció "la retórica de la justificación", que reafirma en el mensaje su "lucha por la libertad política y social" del País Vasco y critica la "represión carcelaria" denunciada por el grupo desde los años de la dictadura de Francisco Franco (1939-1975).

"Por acatar la ley y reconocer lo obvio, no les debemos nada, no tenemos que agradecerles nada, siguen mereciendo el mayor desprecio de esta sociedad", confirmó horas después de conocer el comunicado el secretario de Justicia del PP, Iñaki Oyarzábal.

El partido que gobierna España vuelve a poner el punto de mira en un horizonte sin concesiones a ETA: "El de memoria, el de dignidad para las víctimas del terrorismo y el de justicia". Y se atribuye el mérito del paso dado por los reclusos, que achaca a su estrategia antiterrorista y a la victoria del Estado de derecho.

El colectivo de presos afirma, sin embargo, que su decisión sólo responde a la petición del "foro social", un organismo con mediadores internacionales que impulsa el proceso de paz en la región del norte de España. Éste reclamó nuevos pasos para poder avanzar, en un escenario de no negociación por parte del Gobierno.

Su respuesta, ahora, es considerada por el Gobierno vasco y por los partidos de la izquierda como "un avance decisivo", pero incompleto. Si bien reconoce el sufrimiento causado por ETA (Patria Vasca y Libertad) durante medio siglo, ni se pide perdón ni se condena la violencia.

Tampoco se hace alusión a un posible desarme ni a la disolución del grupo armado, que cometió los primeros atentados en los años 60, aunque los sectores progresistas del país ven este paso como el primero de los necesarios para llegar al objetivo definitivo: el final de ETA.

Hay quienes, como el Partido Socialista, reconocen en las palabras de los presos, las que proponen un proceso "escalonado e individual" para acelerar su excarcelación, una alusión a la Vía Nanclares, el programa impulsado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) para la reinserción individual y voluntaria de los reos.

Pero hay un matiz: la Vía Nanclares requiere un arrepentimiento por los crímenes cometidos y en el comunicado sólo se habla de "un regreso a casa enmarcado en un proceso integral que no ponga en cuestión el carácter ni la dignidad política" de los reos.

La parte inédita del mensaje está acompañada de viejas reivindicaciones: un cambio en la política penitenciaria y el fin de la dispersión de los presos -unos 600- por las cárceles de España y de Francia.

La reagrupación de los reclusos de ETA siempre ha sido una de las líneas rojas a la hora de buscar una posible negociación. Pero, hasta ahora, el grupo nunca había dado libertad de forma pública y explícita a sus presos para decidir individualmente sobre su situación.

"Reconocemos el nuevo escenario surgido tras el cese de la lucha armada y en adelante utilizaremos vías y métodos políticos y democráticos", afirman en el comunicado. Y hablan de "cauces legales" y de una "aceptación implícita" de su condena.

Las víctimas de ETA sólo ven en el mensaje una estrategia más en aras de conseguir la impunidad. Piden que los etarras cumplan íntegramente su condena, luego de que medio centenar fueran excarcelados desde octubre como consecuencia de una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Agencia DPA

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