20 de mayo 2013 - 00:45

Espera K: Alicia escondida y una invocación a Sabbatella

La ministra silenciosa y los otros “medidos”. Los intendentes, ¿testimoniales?

Alicia Kirchner, Florencio Randazzo, Diego Bossio, Martín Sabbatella
Alicia Kirchner, Florencio Randazzo, Diego Bossio, Martín Sabbatella
Son cuatro apellidos. El Gobierno mide contra reloj y frenéticamente a cuatro dirigentes como posibles candidatos en la provincia de Buenos Aires. Los sondeos interrogan sobre la imagen y la voluntad de votar a los ministros Alicia Kirchner y Florencio Randazzo, y al titular de la ANSES, Diego Bossio.

A un mes del cierre de listas las variables de la Casa Rosada parecen reducidas a ese trío de mosqueteros K aunque en otros circuitos asoma una cuarta figura: Martín Sabbatella, exintendente de Morón y actual titular del AFSCA, organismo encargado de instrumentar la judicializada ley de medios.

Lo de Sabbatella huele a invocación genérica ya que también suena como candidato porteño. Pero nada se descarta. "Yo haré lo que diga la Presidente", avisa, obediente, Sabbatella.

La búsqueda de un candidato propio cancela otras hipótesis. La más usual es la posibilidad de que Sergio Massa se convierta en el primer candidato del FpV. Ni el tigrense ni las voces más cercanas a Cristina consideran probable esa martingala como, tampoco, en Casa Rosada y en La Plata contemplan que la Presidente fuerce a Daniel Scioli a ser candidato a diputado. Por eso, al margen de teorías alternativas -como centrar la campaña en los candidatos al Consejo de la Magistratura, elección que está condenada a ser impugnada-, el álbum de figuritas electorales K se acota a los cuatro nombres citados.

Ninguno, per se, garantiza un triunfo ni supera, sueltos, el 25% de intención de votos. Sin embargo, la Casa Rosada confía en que el dispositivo K, traccionado por los intendentes, con Cristina al frente de la campaña y en el tironeo electoral, con cualquiera de esos dirigentes el FpV se ubique por encima de los 35 puntos.

Es el argumento del hiperkirchnerismo, desde La Cámpora a los sectores ultra-K de la Corriente de la Militancia y los intendentes más cercanos a Olivos, para dar por hecho que la candidata será Alicia porque es quien expresa con "pureza" al kirchnerismo así sea por el simple hecho de ser portar apellido.

En paralelo, se asume que la ministra esté "escondida" por "preservación" luego de enfrentar un episodio denso cuando la insultaron y silbaron en La Plata durante una visita posterior a la inundación.

La referencia al dispositivo K, entendido en el léxico como el histórico aparato peronista en particular con base en el conurbano bonaerense, linkea con otras lecturas. Por caso, que un intendente figure entre los primeros lugares de la lista del FpV. Martín Insaurralde, de Lomas de Zamora, que la semana pasada recibió sigilosamente a Alicia K en su distrito, es el alcalde más mencionado para ese lugar. Fernando Espinoza, de La Matanza, también suena para esa lotería.

El "abrazo" de Cristina a Massa tiene una lógica parecida: Alicia K mide mal en el conurbano norte y oeste, donde presenta sus mejores índices de aceptación e intención de voto el tigrense. Un acuerdo con el massismo, que maneja distritos populosos, le permitiría a la candidata K mejorar la performance que, en las mediciones, aparece muy baja, incluso por debajo del 20%, apenas unos puntos por encima de Francisco de Narváez.

Esa cercanía es lo que anima al denarvaísmo a pensar en una remake electoral de 2009.

Los números "flojos" de Alicia K en la zona oeste explican, además, la aparición de Sabbatella como potencial candidato, quizá entre los primeros lugares de la boleta para eventualmente reforzar a la cuñada K.

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