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Espías en Brasil cobraron u$s 850 M
El estudio de la firma norteamericana, que se especializa en el análisis de riesgo de las actividades de espionaje y contraespionaje, estima que esa actividad ha movido en 2011 unos 1.700 millones de reales (unos u$s 850 millones) en el país líder de la región. La millonaria cifra incluye servicios de empresas de investigación y de profesionales del área, así como inversiones en equipamientos y contraespionaje.
La actividad de los detectives particulares está reglamentada en Brasil desde 1957, pero no está sometida a ningún tipo de fiscalización. Entre los «desvíos» más comunes constatados en la profesión están la realización de escuchas telefónicas ilegales y la violación del secreto bancario de los investigados. Ambas actividades se realizan mediante el soborno de funcionarios de compañías telefónicas o bancos.
«El clásico detective privado vive siempre en una línea tenue entre la legalidad y la ilegalidad. Si él quiere obtener datos de una persona dentro de la legalidad, va a demorar mucho tiempo, si es que llega a conseguirla», explicó el presidente de RCI, Ricardo Chilelli.
Según datos de la empresa, que desde hace 22 años está en Brasil y actualmente asesora a unas 25 empresas locales dedicadas al contraespionaje, el 41% de las investigaciones requeridas está vinculado al Derecho de Familia, área dentro de la cual lideran los pedidos de investigación por sospecha de adulterio.
En tanto, la contratación de detectives privados para obtener datos corporativos constituye el 39% del mercado.
Agencia DPA


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