10 de junio 2014 - 00:00

Espiria: cocina gourmet y arte contemporáneo

“Música para satélites”, el site specific que Luis Rodríguez pintó sobre la fachada y el techo de la planta baja de Espiria. Uno de los murales de “No sé nada, aunque esta bruma...”, de Hernán Camoletto, otro de los artistas invitados a intervenir paredes y ambientes de la casona donde conviven un restaurante y un espacio de arte contemporáneo.
“Música para satélites”, el site specific que Luis Rodríguez pintó sobre la fachada y el techo de la planta baja de Espiria. Uno de los murales de “No sé nada, aunque esta bruma...”, de Hernán Camoletto, otro de los artistas invitados a intervenir paredes y ambientes de la casona donde conviven un restaurante y un espacio de arte contemporáneo.
Rosario - A pocos pasos del Museo Castagnino hay una casona con aires neocoloniales que, desde hace poco más de un año, alberga en su espléndida dimensión un restaurante gourmet y el espacio Arte Contemporáneo Espiria. La convivencia resultó exitosa, acaso porque el arte y la gastronomía se reparten democráticamente el espacio y también el protagonismo. Las mesas del restaurante están llenas, mientras las expresiones del arte más radical han invadido el eclecticismo arquitectónico del frente, varios salones, los patios, balcones y terrazas. La experiencia de llevar el arte a un lugar donde la gente no espera encontrarlo ha deparado buenas sorpresas y algunos clientes insospechados. Gente que ni ella misma sabía que se iba a comprar un cuadro. Los buenos resultados del emprendimiento no son casuales. Si bien el clima de Espiria es tan distendido que la presencia del arte parece una manifestación espontánea, detrás de esa alegre apariencia hay un proyecto y un trabajo intenso que lo sustenta. En primer término está la calidad de las obras seleccionadas por la gestora cultural Gab Gabelich, una buena artista con el ojo educado, responsable entre otras acciones de la movida contemporánea de "Cultura Pasajera" y del Pasaje Pan, además de las primeras clínicas para la formación de artistas. En segundo lugar la estética elegida, sin perder de vista la dimensión conceptual, resulta grata y atractiva.

En estos días Espiria presenta el "Proyecto HABITO" en varios ambientes de la casona que se prestan para las intervenciones artísticas "in situ" con obras pensadas y producidas para el lugar. Los primeros artistas invitados son Hernán Camoletto, que llegó para pintar sus paisajes en el interior de la casa, y Luis Rodríguez, quien intervino con sus geométricas bandas de color la fachada y el techo de la planta baja. El site specific exterior de Rodríguez se llama "Música para satélites", los murales de Camoletto se títulan "No sé nada, aunque esta bruma...".

Gabelich
observa que la idea de llenar la casa de arte está inspirada en el texto de Heidegger "Construir, habitar, pensar" que se remonta a la época de la crisis de viviendas de Alemania (1951), cuando después de los bombardeos quedó la tierra arrasada. Heidegger describe la fealdad de las construcciones donde hasta hoy viven gran parte de los alemanes. El concepto de "habitar" es trascendente, al menos para el filósofo, ya que comprende el lugar de paso del hombre por esta tierra.

La propuesta de Espiria es ambiciosa. "Habito es un proyecto visual y un modo de pensar el espacio. Sin pensamiento, sería simplemente un 'estar ahí", aclara la gestora rosarina. Entretanto, los dueños del espacio financian los materiales y viajes de los artistas, creen en los objetivos fijados de antemano: "Propiciar acciones que estimulen el cruce entre la producción artística, la curaduría, el coleccionismo y el público; acercar los nuevos lenguajes al público para generar un espacio fluido de información e intercambio". Y, lo cierto, es que lo están logrando. (Montevideo 2124).

A.M.Q.

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