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Esposa engañada encuentra galán de sus sueños
Catherine Z. Jones, al escapar de un esposo que la engaña, encuentra rápido consuelo en N.Y.
La historia parece salida de un sitcom para canal de cable y el resultado, finalmente, es el tipo de comedia liviana que puede funcionar mejor en una sesion de zapping que en la pantalla grande: Catherine Zeta Jones es una mujer casada que abandona a su marido al descubrir que le es infiel y se va con sus dos hijos a Nueva York para intentar recuperar su carrera; en el medio, conoce a un universitario de 25 años que acaba de ser abandonado por su esposa francesa, quien sólo se casó con él para obtener la residencia.
De ahí a que surja el romance no falta casi nada, apenas unos gags razonablemente divertidos y los lugares comunes del género. Y luego la película deriva en las típicas y esperables diferencias y prejuicios sobre una relación despareja en edades.
Todo en «Amante accidental» gira en torno a Catherine Zeta Jones, lo que redunda en una escasa química con su partenaire Justin Bartha (el novio desaparecido de la comedia «¿Qué pasó ayer?»), que de todos modos hace un trabajo correcto. La ausenciq de un buen reparto secundario tampoco ayuda a que este producto tenga demasiados matices que lo vuelvan mas interesante u original, aunque en este sentido hay que destacar a un sorprendente y reaparecido cantante folk Art Garfunkel como el excéntrico padre del joven galán que seduce a una beldad quince años mayor.
Catherine Zeta Jones luce sexy y divertida, pero como ésta es una de esos productos holywoodenses típicamente livianos, la dosis de erotismo está muy limitada y preparada para no alejarse del gusto del público femenino al que la película está cuidadoseamente dirigida. En términos cinematográficos, el trabajo formal es tan correcto y poco personal como el contenido argumental de una comedia que puede hacer un pasar un rato ameno pero no precisamente memorable.
D.C.


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