20 de julio 2011 - 00:00

Esquirlas de la catarsis de Reutemann

Carlos Reutemann
Carlos Reutemann
Santa Fe - La gravitación nacional de la elección santafesina del próximo domingo profundizó esta semana la tensión entre los principales candidatos, referenciados en Hermes Binner, Cristina de Kirchner y Mauricio Macri. Y sumó, como atizador, la escueta aparición del Lole Reutemann, quien volvió a apelar a su huidiza participación en la arena política para provocar un sismo de dimensiones en el peronismo santafesino. Con su lacónica confesión («Nunca fui kirchnerista»), el senador no sólo confirmó lo que no parecía un secreto, sino que terminó siendo funcional de alguna manera a la estrategia del Frente Progresista por ensanchar el domingo la brecha entre su electorado y el kirchnerismo.

Miguel del Sel creyó ver en la declaración del excorredor de Fórmula 1 un espaldarazo para su candidatura, en virtud de que el Midachi está convencido de que los fieles reutemistas verán en su fórmula -que comparte con el intendente de Chabás, Osvaldo Salomón- una opción al justicialismo que responde a la Casa Rosada.

Pero lo que Del Sel no parece haber considerado es, a priori, la devaluada carrera política de Reutemann. Sus dubitaciones para reeditar como gobernador, su portazo en el Peronismo Federal y su desaire al macrismo y el denarvaísmo lo han posicionado como exponente de un gataflorismo riesgoso para eventuales planes futuros.

«A este seudodueño de la política santafesina, como muchos prefieren verlo, se le está acabando el tiempo», bramó con furia un influyente dirigente del justicialismo local que recordó que Reutemann prometió su incondicional respaldo al candidato que resultara de la interna partidaria del 22 de mayo, pese a que en ese proceso el exgobernador no había ocultado su favoritismo por el intendente de Rafaela, Omar Perotti. Aquel cálculo se esfumó esta semana.

Ayer, con la tierra caliente todavía, Agustín Rossi y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, buscaron minimizar la escueta referencia del senador.

«No son ninguna novedad», aseguró Rossi, en tanto que el ministro coordinador fue más directo al señalar que Reutemann, «es un corredor de autos».

No quedó exento Binner, quien consideró que las declaraciones de Reutemann apuntan a «cambiar el humor o la intención de la gente», pero desestimó que eso pueda ocurrir.

Para medir éste y otros impactos, como los profusos vaticinios de las encuestas, habrá que esperar inexorablemente hasta el domingo.

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