30 de julio 2015 - 00:00

“Esta Desdémona sufre un maltrato real, no operístico”

Paula Almerares en un ensayo de la producción de “Otello” en la que ella interpretará el papel de Desdemona en algunas funciones; en otras, lo harán Haydée Dabusti y Daniela Tabernig.
Paula Almerares en un ensayo de la producción de “Otello” en la que ella interpretará el papel de Desdemona en algunas funciones; en otras, lo harán Haydée Dabusti y Daniela Tabernig.
La ópera con la que fuera inaugurado el primer edificio del Teatro Argentino de La Plata en 1890, "Otello", de Giuseppe Verdi sobre libreto de Arrigo Boito basado en el drama de Shakespeare, subirá a escena desde este viernes en el coliseo platense, con una producción a cargo de Pablo Maritano (puesta en escena) y Carlos Vieu (dirección musical). En el elenco principal se alternarán en distintas funciones: José Azócar y Juan Carlos Vassallo como Otello; Paula Almerares, Haydée Dabusti y Daniela Tabernig (Desdémona), Fabián Veloz y Licio Bruno (Yago); Mariana Carnovali será Emilia; Sergio Spina y Francisco Bugallo (Cassio). Completan el reparto Mariana Carnovali, Maximiliano Agatiello, Pablo Skrt, Carlos Esquivel, Emiliano Bulacios, Mario De Salvo, Felipe Carelli y Oreste Chlopecki. Escenografía e iluminación estarán a cargo de Enrique Bordolini y el vestuario será de Sofía Di Nunzio. Actuarán la Orquesta Estable, el Coro Estable preparado por Hernán Sánchez Arteaga y el Coro de Niños (Mónica Dagorret). Dialogamos con Paula Almerares.

Periodista: ¿Cómo siente su regreso a este papel?

Paula Almerares:
Es un Verdi muy belcantista en el sentido no del bel canto de Donizetti o Bellini sino de un "bello canto", no lo encuentro en lo que respecta a Desdémona el Verdi de una fuerza dramática orquestal extrema y eso me permite estar siempre dentro del nivel de mi vocalidad. Lo mismo me pasó con "Traviata": el segundo acto es fuertísimo dramática, vocal y orquestalmente; Desdémona tiene un gran dramatismo pero nunca llega al borde vocal de que yo diga "Esto no lo puedo hacer". De ser así no lo habría aceptado. Me siento muy cómoda: hice roles mucho más difíciles como Liù, Violetta o la Manon de Massenet. Con Pablo Maritano estamos trabajando mucho, estoy muy tranquila y muy segura del cast que nos tocó.

P.: ¿Qué propone la régie para esta producción, en especial en lo que respecta a Desdémona?

P.A.:
Ella en esta versión es una persona que contiene todo el tiempo a Otello, que está desmembrado, no está íntegro en su mentalidad. Ella lo baja a tierra. En el dúo hay momentos en los que él salta en furia y ella lo tranquiliza, constantemente está bajándolo a tierra, es el centro de su vida. Fuera de eso él está todo el tiempo luchando y llega a enloquecer. De hecho enloquece de celos pero el nivel de locura de celos va mucho más allá porque viene con una locura previa. Desdémona, hasta en el maltrato más grande, cuando él la golpea, se sigue respondiendo que él no está bien pero que debe contenerlo. En la "Canción del sauce", por los niveles de agresión de Otello ella ya sabe que va a morir: canta la canción por momentos a Emilia y por otros su mente queda en blanco y cuenta eso por pasar ese pequeño momento. Ella no le dice a Emilia de entrada sus presentimientos, pero cuando termina la canción se confiesa y eso sí es real. Después lógicamente reza en el "Ave María", que no es la oración normal sino una propia, y cuando entra Otello ella está preparada para morir. No sabe cómo, pero ya lo sabe. Lo que me gusta mucho del trabajo con Pablo es que todo es real: no es esa cosa operística de que ella se tira y queda cual gacela bailarinesca en el piso; él me tira, me golpea y soy maltratada por un hombre agresivo pero con una lógica dentro de su locura como patología. La parte dramática en Verdi está puesta en Otello, en Iago; en Desdémona se siente la calma, y cuando hay partes dramáticas en ella es porque hay preguntas y dudas. No es un Verdi que me resulte vocalmente desconocido.

P.: ¿Piensa empezar a abordar roles con otro tipo de vocalidad?

P.A.:
No estoy cambiando repertorio: estoy sumándolo. La mayoría de los cantantes, aproximadamente a los cinco años de carrera (la mía tiene 22), se encuentran con dificultades técnicas y cambian de repertorio. No es mi caso. Tuve la suerte de tener dos maestros que me enseñaron a tener mucha resistencia, y con esto no hablo de la perfección porque nadie es perfecto. Esto me permite haber hecho un "Elisir" en el Colón hace unos meses y hoy sentirme una Violetta o una Desdémona. Soy una agradecida a mi maestra Janine Reiss, repertorista y maestra de grandes cantantes, que me explicaba las transiciones de la voz. El trabajo vocal va más allá de la edad que uno tiene. Lógicamente la voz va creciendo, uno se siente más seguro, y estudié para ir sumando papeles. Es importante y gratificantes porque no sólo da salud vocal sino mental.

P.: ¿Hoy por hoy entonces con qué repertorio se siente más cómoda?

P.A.:
Con los franceses, con "Traviata", ahora con "Otello", con "Capuletti e Montecchi"... Me encantaría hacer algo que acá nunca hice, "I puritani", me siento muy cómoda con "Luisa Miller", que tiene un primer acto muy de coloratura y después una parte más lírica. Los compositores en los que más me encuentro son ésos: los franceses, Verdi y el bel canto. En Puccini me gustaría hacer "La rondine", pero no otra cosa. A veces me ofrecen hacer Mimì en vez de Musetta, pero la orquestación del tercer acto tiene una intensidad que me gustaría esperar para abordar. Ahí sí sería cambiar repertorio en vez de sumar.

P.: ¿Hay cosas que estén lejos de lo que ha venido haciendo y que le gustaría explorar, como música de los siglos XX y XXI?

P.A.:
Si está bien escrita sí. He hecho cosas de Bacalov, ahora cantaré en "Estaba la madre", y lógicamente mi amor eterno serán los Lieder de Liszt, Strauss y el repertorio que haremos con Karin Lechner en el recital del 12 de agosto en el Colón. Poder cantar todo eso a uno le llena el alma. Tanto para Karin como para mí será una novedad esa conjunción, porque ella es solista, yo también y nos juntaremos en un universo diferente. Ella no me acompañará a mí ni yo a ella: vamos a unificar la música, y eso me parece mágico.

Entrevista de Margarita Pollini

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