1 de abril 2009 - 00:00

Estados Unidos e Irán aceleraron su acercamiento con un inédito contacto

Hillary Clinton ofreció una reinserción «honorable» en la sociedad afgana a los talibanes que renuncien al terrorismo. Muchos analistas cuestionan la idea de que hay elementos moderados en esa milicia ultraislamista.
Hillary Clinton ofreció una reinserción «honorable» en la sociedad afgana a los talibanes que renuncien al terrorismo. Muchos analistas cuestionan la idea de que hay elementos moderados en esa milicia ultraislamista.
 La Haya - Estados Unidos e Irán dieron ayer un paso significativo hacia una eventual reconciliación en la conferencia internacional sobre Afganistán realizada en La Haya, en la que se prometieron cooperar en diversas materias, y en la que se produjo un inédito contacto de alto nivel entre funcionarios de ambos países.
La novedad, muy comentada en todo el mundo, se produjo después del ofrecimiento de «un nuevo comienzo» en las relaciones bilaterales realizado por el presidente de EE.UU., Barack Obama, al régimen teocrático. Dicha oferta, recibida con cierta frialdad por Teherán, se tradujo, como primer gesto en la invitación a la República Islámica para que participe de la cumbre de ayer, un hecho sin precedentes.
En este marco, el representante especial de EE.UU. para Afganistán y Pakistán, Richard Holbrooke, conversó brevemente con el viceministro iraní de Relaciones Exteriores, Mahdi Akhounzadeh.
Se trató del contacto de más alto nivel del que se tenga noticias en décadas entre los dos países enemistados desde la Revolución Islámica de 1979. Anteriormente se habían producido encuentros a nivel de embajadores, por caso en Irak.
La inusual conversación «fue breve y cordial», «no se centró en nada sustancial, no estaba planeada y ambos acordaron seguir en contacto», según explicó la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, en una rueda de prensa.
Clinton aseguró que no mantuvo contactos personales con la delegación iraní, desmintiendo especulaciones que habían surgido en las horas previas con motivo de la presencia de ambas partes en la conferencia.
Sin embargo, la secretaria de Estado valoró la asistencia iraní, al señalar que «el hecho de que hayan venido aquí e intervenido es un signo prometedor de que habrá cooperación futura».
Tanto Estados Unidos como Irán, un país de confesión islámica chiita, son enemigos jurados de las milicias talibanes -musulmanes sunitas extremistas- que gobernaron Afganistán de 1996 a 2001, cuando fueron derrocados por la coalición internacional liderada por Washington, y que hoy buscan retomar el poder a través de una creciente insurgencia.
Enfoque
El enviado iraní pretendió dar a su intervención en el foro de 90 países un cariz constructivo, al expresar la disposición de su país a cooperar en cuestiones concretas como el control de la frontera común con Afganistán o en la lucha contra el narcotráfico procedente de suelo afgano, que cubre la demanda del 90% de la heroína que se consume en todo el mundo y que está causando graves problemas en Irán.
Akhounzadeh dijo que el terrorismo debe combatirse «desde una perspectiva no sólo militar sino que también identifique sus causas sociales, políticas y económicas». Con lo último buscó coincidir con la nueva estrategia de EE.UU. de poner fin al enfoque predominantemente bélico. Pero, con respecto al aspecto militar, puso de relieve una insalvable diferencia entre las partes.
«La presencia de fuerzas extranjeras no ha mejorado las cosas y pareciera que el aumento de fuerzas extranjeras también será ineficaz», dijo el diplomático iraní.
Más de la mitad de los 70.000 soldados extranjeros (procedentes de 42 países) que combaten a los talibanes son norteamericanos.
Obama reveló el viernes pasado la nueva estrategia de su gobierno en Afganistán, que incluye el envío de 4.000 soldados para entrenar a las fuerzas de seguridad afganas, aparte del ya anunciado refuerzo del contingente norteamericano con 17.000 hombres.
La nueva política de la Casa Blanca incluyó una invitación realizada por Hillary Clinton a elementos talibanes considerados «moderados» para que abandonen la lucha armada y accedan, como recompensa, a una «reconciliación honorable».
La conferencia dio un sólido apoyo al mandatario norteamericano en su nueva estrategia para lidiar con la insurrección talibán y estabilizar Afganistán. Clinton se refirió positivamente a la intervención del diplomático iraní, al considerarla «prometedora» por estar centrada en el deseo de trabajar por la estabilidad de Afganistán.
La Unión Europea destacó la asistencia de Irán, y lo propio hicieron voceros de la Cancillería rusa.
Clinton añadió que su delegación entregó a la delegación iraní una carta en la que se pide la liberación o salida del país de tres ciudadanos estadounidenses que están, según los casos, retenidos o detenidos en territorio de Irán.
«Estos actos constituirían un gesto humanitario de la República Islámica de Irán», afirmó Clinton, usando el nombre oficial del país, algo muy poco habitual en los responsables estadounidenses en los años de George W. Bush.
Agencias EFE, AFP, Reuters y DPA

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