16 de junio 2009 - 00:28

Estalló en Irán protesta sin precedentes contra el régimen

Cientos de miles de opositores a la línea dura del régimen iraní se manifestaron ayer en Teherán. Las protestas fueron violentamente reprimidas por las fuerzas de seguridad.
Cientos de miles de opositores a la línea dura del régimen iraní se manifestaron ayer en Teherán. Las protestas fueron violentamente reprimidas por las fuerzas de seguridad.
Teherán - La tensión crece día a día en Irán. La denuncia de fraude en los comicios del viernes se tradujo ayer en la mayor manifestación de disidentes desde el triunfo de la Revolución Islámica, en 1979, en la que hubo al menos un muerto. Mientras el candidato que habría salido segundo en la elección, Mir Husein Musaví, encabeza los reclamos para que se realice una nueva votación, el régimen agudiza la censura y la represión.

El propio presidente oficialmente reelecto, Mahmud Ahmadineyad, respondió en conferencia de prensa a los cuestionamientos. «El problema de Occidente es que proclaman la democracia, pero no necesariamente aceptan siempre el resultado de los comicios». El mandatario destacó la «transparencia» con que se desarrolló el proceso de votación. «La elección fue libre y no hay documentos que prueben los cargos de fraude. Esas acusaciones se hacen normalmente si una parte sufre una fuerte derrota», agregó.

Los sucesos más graves de la jornada -la tercera desde que se dieron a conocer los resultados que arrojaron una victoria del islamista con casi el 63% de los votos- se produjeron cuando irrumpió un grupo de la milicia islamista Basij al cierre de la marcha que reunía a cientos de miles de iraníes en Teherán. El tiroteo causó la muerte de un manifestante en la plaza Azadim en la capital iraní, y más disparos se escucharon en diversos barrios. La milicia islamista Basij es una fuerza paramilitar de voluntarios hiperleales al líder supremo, ayatolá Ali Jamenei, la autoridad máxima del país.

El Gobierno de Ahmadineyad había prohibido las manifestaciones -lo que fue desobedecido por una multitud de cientos de miles de personas- y ahora apunta a limitar la presencia de la prensa extranjera. Ayer advirtió que no concederá prórrogas a las visas de periodistas. Además, la Policía confirmó que decenas de manifestantes fueron arrestados durante los enfrentamientos del domingo, entre ellos, diez «organizadores».

Musaví, un conservador moderado que obtuvo el 34% de los votos, según el recuento oficial, dijo estar «dispuesto para participar en una nueva elección». «El voto del pueblo es más importante que Musaví y que cualquier otro», dijo el candidato, y se mostró dispuesto a «pagar cualquier precio» para revertir el fraude que denuncia.

En la protesta callejera, en la cual participó Musaví, los manifestantes gritaron frases como «Muerte al dictador» y «El pueblo iraní prefiere la muerte antes que la humillación».

Asimismo, el diario reformista Sarmayeh informó que la Policía irrumpió en la redacción del periódico Kalameh Sabz, cercano a Musaví, y prohibió su salida.

El régimen teocrático buscó blindar a Ahmadineyad. El ayatolá Jamenei recibió al candidato opositor y le reclamó «actuar con calma y siguiendo las vías legales», mientras atribuyó los episodios de violencia a «enemigos que actúan en las sombras», informó la televisión estatal.

«Todos deben mantener la calma, también en elecciones pasadas ocurrió que hubo candidatos descontentos con el resultado, pero actuaron por las vías legales. En esta ocasión es necesario proceder así», dijo el clérigo, máxima autoridad espiritual y de facto de Irán.

Según el informe, Jamenei dio instrucciones al Consejo de Guardianes para que «examine con precisión los reclamos», una instancia sobre la que Musaví se mostró pesimista. «Muchos de sus miembros durante las elecciones no fueron imparciales y apoyaron al candidato del Gobierno», alertó.

El Consejo informó la recepción de los recursos contra las elecciones presentados por Musaví y el postulante ultraconservador Mohsen Rezai -acusado en la Argentina por el atentado a la AMIA-, y sostuvo que tendrá una respuesta en un plazo de 7 a 10 días.

Siete de los doce miembros del Consejo son nombrados directamente por el ayatolá Jamenei, que el sábado calificó la reelección de Ahmadineyad como una «gran fiesta para Irán».

En la intervención de Ahmadineyad ante la prensa también se abordaron líneas clave de su futuro Gobierno: «Las negociaciones por la cuestión nuclear para la suspensión del enriquecimiento de uranio por parte de Irán son historia». El mandatario indicó que no mantendrá conversaciones con los países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad -EE.UU., Francia, Gran Bretaña, China y Rusia- y que sólo lo haría con la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA).

Agencias Reuters, ANSA, DPA y AFP

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