4 de agosto 2009 - 00:00

Estalló pulseada de gremios por suba del mínimo en interior

Gildo Insfrán
Gildo Insfrán
El aumento del 21% del salario mínimo, vital y móvil -que lo elevó a $ 1.500- acordado días atrás en Buenos Aires, en el marco del Consejo del Salario, fogoneó en más de medio país un nuevo capítulo en la embestida de los gremios provinciales sobre los gobernadores en pos de subas de sueldos, de la mano del pedido de reapertura de las negociaciones paritarias con ese porcentaje como estandarte mínimo de batalla.

Nuevas concesiones son, sin embargo, improbables en buena parte de los distritos (salvo una providencial asistencia general de la Casa Rosada, hasta ahora una utopía) debido a las redobladas urgencias financieras que atraviesan las cuentas locales frente a la sostenida desaceleración de los ingresos (coparticipación y recaudación), producto del conflicto con el agro, la crisis financiera internacional y, ahora, el impacto recesivo de la gripe A.

Previsiblemente, la pauta del 21% aplicada en la negociación nacional entre Gobierno, empresarios y gremios es tomada desde ahora como piso de aumento a discutir con los ejecutivos locales para todo tipo de planteo de recomposición por parte de los trabajadores de la administración pública, más allá de que la provincia cuente o no con un salario mínimo superior a los 1.500 pesos.

En Tucumán, el Gobierno del justicialista José Alperovich se apresuró a aclarar que la provincia adherirá a la disposición que establece un aumento escalonado del salario mínimo y lo extenderá a los «pocos» estatales que hoy cobran menos de $ 1.500. No obstante, la recomposición -aclararon- estará atada a fondos enviados desde la Casa Rosada para enfrentar pagos salariales.

En Formosa, en tanto, la Asociación de Trabajadores del Estado reclamó al peronista Gildo Insfrán que adhiera a la suba del mínimo.

En este marco, uno de los casos más emblemáticos se vive en Córdoba, donde incluso el Sindicato de Empleados Públicos (SEP) convocó a un paro para el próximo 14 de agosto en pos de una suba salarial, además de las movilizaciones que se desarrollarán mañana y el viernes. En sintonía, la Unión de Educadores de Córdoba (UEPC) definirá el viernes un crono-grama de medidas de fuerza.

«Todos los convenios colectivos que se están firmando hablan de una pauta para el año del 20%, y se firmó el aumento del salario mínimo, vital y móvil en un 21%; nosotros hemos firmado un 11%, así que el piso para esto está dado por la realidad», advirtió en las últimas horas el titular del SEP, José Pihen.

Discusión

El dirigente ya pidió formalmente al gobernador justicialista Juan Schiaretti la reapertura de la Mesa de Discusión Salarial y advirtió que existe un atraso de cerca del 30% en los sueldos respecto de la escalada del precio de los alimentos.

Pero el líder del Ejecutivo mediterráneo fue terminante al recalcar que no habrá una nueva alza este año, más allá de la otorgada a principios de 2009.

Aunque con matices en función de los gremios y los planteos, postales como la cordobesa se replican en distritos como Buenos Aires (donde el Gobierno de Daniel Scioli reiteró que no habrá otro incremento, más allá del 9% concedido este año), La Rioja, Jujuy, Formosa, Chaco, Corrientes, Santa Cruz, La Pampa, Tierra del Fuego, Entre Ríos, Catamarca y Río Negro.

En todos los casos, los gobiernos advierten sobre sus dificultades para destrabar incrementos frente a la estrechez de las cuentas, que los obliga incluso a profundizar el camino del endeudamiento para cumplir con las prestaciones del Estado (un lote que integran, por caso, Ciudad y provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Cruz y Chubut).

«La previsión financiera hoy es mes a mes», se sinceró el mandatario justicialista Walter Barrionuevo (Jujuy) mientras pilotea los planteos gremiales.

Hay, sin embargo, algunas contadas excepciones, como los recientes aumentos a estatales, docentes y, ahora, policías, concedidos por el peronista crítico Mario Das Neves (Chubut).

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