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“Estoy convencido de que toda colección debe ser pública”
Para el director de la Colección Jumex de México «las colecciones son necesarias, forman parte de un archivo social que es fundamental para que nos reconozcamos como hombres, son nuestros archivos del conocimiento».
El tema de este año gira en torno de las «Estrategias de coleccionismo» y Charpenel sorprendió al colmado auditorio del CCEBA con un discurso tan cercano a la ética como a la estética. Lejos de subordinar sus conocimientos a las tendencias en boga y, coleccionista él mismo, al igual que su familia, Charpenel habló con claridad sobre los derechos y, sobre todo, las obligaciones morales de quienes tienen las obras de arte en sus manos. Luego de poner en jaque colecciones que devienen espectáculo, como la de Carlos Slim (su vecina del nuevo Museo Jumex en el barrio de Polanco del DF), o aquellas que surgieron como fenómenos del mercado, carentes de cualquier marco interpretativo, como las de Pinault o Abramovich, el curador describió la colección que está formando en un Jardín Botánico del Norte de México con las obras incorpóreas de James Turrell o los bellísimos bancos de Teresa Margolles, una artista que amasa el cemento con el agua con que han lavado en la morgue a las víctimas de la violencia. Para participar de este proyecto, acaba de invitar al rosarino Adrián Villar Rojas. Dos días apenas le alcanzaron para recorrer colecciones, visitar el mural de Siqueiros «Ejercicio plástico», y los talleres de artistas como Guillermo Faivovich, invitado a la próxima Documenta, y Sigismond de Vajay, curador de la megamuestra «Of Bridges & Borders», que acaba de importar a la Argentina casi 200 libros de arte.
Sobre el lugar que le cabe al arte como un producto cultural de alcances ilimitados y, a las obras, como «archivos del conocimiento» que concentran una información inagotable; sobre su trabajo, y el papel preponderante que le brindará la investigación y la educación (materias que lidera en Latinoamérica la Fundación Cisneros, enfocada en el arte abstracto), Charpenel conversó con este diario.
Periodista: ¿El arte contemporáneo de México pasó a ocupar un papel protagónico en la escena internacional cuando surgió la Colección Jumex?
Patrick Charpener: Si, efectivamente. La colección se fundó hace diez años y una de las cosas que entonces acontecieron en México fue la Feria de Arte Contemporáneo de Guadalajara, que atrajo a varias galerías internacionales. En ese momento Jumex presentó un programa con figuras como Francis Al s y Gabriel Orozco. Eugenio López, fundador de la Colección, adquirió notoriedad internacional. Era algo nuevo, estaba Julio Galán con el apoyo que le dio Andy Wharhol, uno de sus grandes padrinos, y Jumex cumplió un papel importante en la proyección internacional.
P.: ¿Cuál es el rumbo que piensa imprimirle a la Colección?
P.C.: Tenemos la decisión de mantener la política de coleccionar tan fuerte como antes. Pero el nuevo eje del proyecto es ahora la investigación acompañada de publicaciones y el programa de educación, que va a ocupar un papel central.
P.: ¿Qué piensa sobre el papel cada día más relevante del coleccionismo?
P.C.: Según la definición de un diccionario común, coleccionar, significa reunir cosas de una misma clase y de un mismo género. Es una actividad ligada al acto mismo de conocer. Me interesa este ejercicio del conocimiento que consiste en establecer correspondencias o diferencias entre cosas, proyectos, objetos. Sostengo que las colecciones son necesarias, forman parte de un archivo social que es fundamental para que nos reconozcamos como hombres, son nuestros archivos del conocimiento.
P.: Pero no todos los coleccionistas son conscientes de los valores que atesoran. Cuando las obras se ocultan, la sociedad no puede apreciar los valores imbuidos en ellas.
P.C.: En general, las obras se consideran objetos con gran valor histórico y estético, pero hay quien los atesora no sólo por prestigio sino también por el poder que otorgan. Como si la posesión lo convirtiera en un chamán, en un poderoso chamán. Y es algo muy peligroso. Para comenzar, tengo la convicción de que las colecciones deben ser publicas, porque en este espacio es donde se construye el sentido y valor de una obra. Allí se puede trabajar, se ve la obra, se la experimenta y discute. Me preocupo mucho cuando la obra esta completamente blindada. A mediano o largo plazo, toda colección debe ser pública.
P.: Si las obras de arte son los rastros que dejan como herencia unas generaciones a otras, ¿se interrumpe el diálogo al esconderlas?
P.C.: No puede haber civilización sin colecciones. Una colección forma parte de una estructura que permite que un grupo humano genere conocimientos a través de la memoria y de la investigación. Las colecciones son el material del que disponemos para reconstruir el sentido de un objeto, pero además, estos documentos históricos pueden convertirse en herramientas. Hoy, los hallazgos de unos textos muy antiguos que proveen información sobre ciencia, geometría, lógica, permitieron que IBM esté generando nuevos programas. El proyecto no podría haber surgido si no compraban esos viejos textos en una subasta.
P.: Es la letra viva.
P.C.: Letra viva que puede convertirse en el vehículo para resolver problemas, para pensar. Es muy difícil que una obra de arte se agote. No la podemos entender solamente como una especie de documento fechado, es mucho más que eso. La responsabilidad del coleccionista consiste no sólo en conservar y divulgar, sino además en poner a disposición de los investigadores y estudiantes ese material. Las obras de arte son un producto cultural que concentra una gran cantidad de información de primer nivel y de una intensidad muy grande. Creo que si se quemara un buen museo sería más trágico que la pérdida de la biblioteca de Alejandría o, por lo menos, tendría la misma magnitud.
P.: A partir de su conferencia se podría deducir que considera que el coleccionista puede, o debe-,hacer activismo político.
P.C.: Todos deberíamos ser un poco activistas. Hemos sido testigos de la degradación de la política, nos corresponde a todos trabajar en un cambio que no podemos esperar que nos venga desde arriba.
P.: ¿Tiene ejemplos de coleccionistas activistas?
P.C.: Sí. Hay un coleccionista que tiene el proyecto de cambiar los contenidos de arte de los libros de textos de la escuela pública de México. Aspira a que esos textos que son muy malos, divulguen conocimientos serios. Es una persona preocupada por la educación, ofreció pagar y tan sólo dijo: «Hagámoslo bien».
P.: ¿La ética desapareció del mundo del arte?
P.C.: Estamos dentro de un régimen político que exige muy poco y nos acostumbramos a operar de acuerdo a las reglas que él establece. Nos hemos vuelto ciudadanos civilizados y obedientes. Necesitamos autoimponernos normas, reglas que nadie nos obliga a cumplir, porque en esta medida vamos a cambiar las condiciones no sólo materiales sino simbólicas. Tenemos la obligación de autoexigirnos, a menos que estemos contentos.
P.: ¿Cuál es, desde la perspectiva del arte, la posibilidad de cambio?
P.C.: Los artistas son los responsables de construir el horizonte simbólico de la sociedad. Es la gran conquista del hombre como animal simbólico. Es un poco lo que hizo José Vasconcelos después de una crisis social, cuando buscó a los muralistas, los puso a pintar y así creó un marco simbólico mexicano. El arte activa nuestra memoria y ayuda a recobrar determinados valores.
P.: ¿De allí proviene la preocupación por el arte como materia educativa?
P.C.: Sí. Y por la investigación. La sociedad no puede vivir sin valores, sin símbolos, sin los productos humanos de la cultura. En el Jardín Botánico que mencioné en la conferencia, hay una mujer que canta. Es una obra poética y muy bella. La canción va dirigida a la gente que pasa por allí, pero a cada uno en particular, y aunque es un contacto muy rápido, se da algo muy directo. La gente percibe esos símbolos. El proceso de investigación de las obras nunca termina y es lo que me lleva a insistir en que deben presentarse ante el público.
P.: ¿Cómo se colecciona una obra como «la mujer que canta», que entra dentro del campo expandido del arte y es tan difícil de clasificar?
P.C.: Algunas obras se guardan como documentación y hay obras performáticas donde el coleccionista se queda con las condiciones que pone el artista para que la pieza se exhiba o se reproduzca.


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