El pequeño Luca Capriotti interpreta a Mirco Mencacci en «Rojo como el cielo», sobre la vida del prestigioso editor de sonido que quedó ciego de chico.
Se estrenó ayer en el país «Rojo como el cielo», de Cristiano Bortone, el film italiano que acaba de resultar vencedor, a la Mejor Película y Mejor Director, en el Segundo Festival San Luis Cine, cuyo Jurado presidió Analía Gadé y cuya selección oficial competitiva fue dirigida por el asesor artístico de esa muestra, Julio Márbiz. El largometraje, cuya crítica se publicó ayer en esta sección, tiene una particularidad que le dio un interés especial en su país de origen.
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«Rojo como el cielo» relata la historia auténtica de Mirco Mencacci, montajista y editor de sonido nacido en Pontedera en 1961, que a los cuatro años quedó ciego tras dispararse accidentalmente un fusil que su padre colgaba en una de las paredes de su casa. Mirco debió abandonar casi todo, amigos, escuela y familia, para ser reeducado en una escuela diferencial en Génova, donde perfeccionó su buen oído para la música y los sonidos naturales. Hoy, no sólo es el único no vidente que trabaja en la industria del cine italiano, sino también uno de los sound editors más requeridos. Entre sus trabajos se cuentan «La mejor juventud», «La ventana de enfrente», «El hada ignorante», «Bajo la misma luna» y «Puccini y la muchacha».
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