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Euro sin Alemania
Guillermo Nielsen
Periodista.: A menos de un mes de las elecciones en Grecia, ¿existe alguna certidumbre de lo que sucederá con su economía?
Guillermo Nielsen: La situación griega lleva negociándose desde hace más de dos años y en realidad ha sido un muestrario de mala praxis económica. Los distintos fondos que se usaron para el rescate nunca van a ser recuperados. Falló el diagnóstico inicial, porque no creían que era un problema de solvencia como efectivamente lo es, sino que se trabajó con la idea de que era un problema de liquidez y luego se fueron multiplicando los errores. Por más que ya se hizo un canje que fue totalmente inoperante -porque al día siguiente los nuevos bonos cotizaban al 20% de su valor-, hay sistemas bancarios que no van a poder esquivar el desenlace de la situación griega. En particular los bancos franceses. Dada la importancia de los bancos galos en el financiamiento del comercio internacional, va a tener repercusiones globales inevitables.
P.: ¿Tenemos que esperar entonces un contagio en naciones más importantes que las hasta ahora afectadas, como el caso de España?
G.N.: España muestra problemas propios. Lo más grave es una incipiente corrida bancaria. Lo ocurrido la semana pasada con España muestra una faceta nueva, más destructiva, de la propagación de la crisis. El tema clave es la fuga de depósitos. El problema hasta ahora fue que en Europa no hubo una discusión profunda y seria de las causas de la crisis y las medidas de política económica para frenarla. A este paso, el problema mayor es que en poco tiempo más lo que se va a estar discutiendo es la salida de Francia, porque lo que en realidad está ocurriendo es que dentro del euro está funcionando un sistema muy parecido al del patrón oro, que fuerza el ajuste sobre las economías más débiles. ¿En España cuánto más se puede ajustar con un 25% de desempleo en la economía general y un 50% entre los jóvenes y donde simultáneamente hay 300 mil millones de euros de activos tóxicos en los bancos?
P.: ¿Cómo se ataca esta situación?
G.N.: Hay que poner inmediatamente un fin transitorio a la libertad de movimiento de capitales dentro de la eurozona. El sentido de urgencia está dado por la corrida bancaria. Europa no puede mirar de brazos cruzados. Hay que hacer un esfuerzo para sacarse las anteojeras ideológicas y mirar el problema tal cual es.
P.: Los dos pilotos de tormenta -Alemania y Francia- compartían el diagnóstico. ¿Cómo afecta el triunfo del socialismo en Francia de cara a esta sociedad?
G.N.: El hecho de que (François) Hollande esté esbozando la prioridad del crecimiento y el fin del ajuste busca mostrar los límites de lo que se viene haciendo. Espero que los intelectuales y economistas del Partido Socialista francés vean con claridad este tema, porque no hay mucho tiempo. La lentitud del caso griego no va a ser la misma en Italia, España y Francia.
P.: ¿Estados Unidos realizó un mejor diagnóstico de la crisis de Lehman?
G.N.: Son dos mundos diferentes. Lehman era crisis bancaria. Acá hasta ahora venía siendo crisis soberana. Lo de España (fuga de depósitos) muestra con mucha nitidez la conexión entre el soberano y los bancos. Ahí si le agregan que en los próximos 30 días vamos a presenciar una situación griega que va afectar a los bancos, el sistema será golpeado y a partir de ahí es cuando esto empieza a parecerse a Lehman. Por la importancia del sistema bancario europeo, el contagio global será mucho más alto.


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