9 de julio 2010 - 00:00

Europa baraja de nuevo; se inicia pulseada en EE.UU.

Washington - La liberación de los 52 disidentes cubanos del Grupo de los 75 de la «Primavera Negra» de 2003 que aún permanecían en prisión parece responder a las fuertes demandas internacionales, acrecentadas desde la muerte de un opositor encarcelado por huelga de hambre en febrero, independientemente de que el Gobierno de Cuba lo haya hecho por otros intereses propios.

Ahora, tras el anuncio adelantado el miércoles por la Iglesia Católica cubana, la gran gestora discreta de lo que aún está por ver si conducirá a nuevos cambios en la isla, las miradas se dirigen hacia Bruselas y Washington, que deberán calibrar si les parece un gesto suficiente para responder con algo más que los tímidos pasos dados hasta la fecha hacia la Cuba de Raúl Castro.

«Ya no existe ninguna razón para que la Unión Europea mantenga su política de posición común hacia Cuba», proclamó exultante el ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, al término de su visita a La Habana.

También el disidente cubano Oscar Espinosa Chepe, tradicionalmente a favor de la «posición común», consideró «prudente» que Europa responda ahora.

«La UE tendrá que tomar en consideración que ha habido un gesto por parte del Gobierno, si hay una liberación de presos. Si empieza a hacer cambios, creo que sería prudente, sensato, empezar también a dar algunos pasos de solidaridad, sobre todo con el pueblo de Cuba que está en una situación terrible», dijo Espinosa Chepe en conversación telefónica desde La Habana.

Y Bruselas parece haber recogido el guante. Ya ayer, la jefa de la diplomacia de los 27, Catherine Ashton, dijo aplaudir un gesto que «va en la buena dirección» y adelantó que la UE podría cambiar en los próximos meses la «posición común» que ha sido el gran obstáculo del acercamiento del bloque europeo a la isla caribeña.

Más cauto se está mostrando sin embargo Estados Unidos, que se tomó casi 24 horas para realizar una reacción oficial directa.

Ésta vino finalmente ayer de boca de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien, pese a destacar que la acción es algo «tardía», aseguró que Washington la considera una «señal positiva» que resulta «muy bienvenida».

Una respuesta comedida que no sorprende tanto en vista de la situación doméstica que afronta el Gobierno de Barack Obama, donde la cuestión cubana sigue provocando las reacciones más encontradas de un sector conservador que ni siquiera le perdona al mandatario, que el año pasado diera tímidos pasos al liberar las restricciones de viajes y envío de remesas a la isla para los ciudadanos de origen cubano.

Más aún, en vista de que Cuba mantiene encarcelado desde finales de 2009 a un contratista estadounidense, Alan Gross, al que acusa de espionaje y cuyo destino sigue siendo incierto. Expertos estadounidenses en Cuba consideraron sin embargo que éste es el momento adecuado para dar nuevos pasos.

«Esto es algo nuevo, algo grande. No acaba con el problema de los derechos humanos en Cuba, pero representa un cambio dramático y seguro que provocará una reacción de Washington y de Europa», dijo Phil Peters, del «think tank» Lexington Institute, al diario The Washington Post.

La liberación de los presos debería llevar a la administración Obama a «hacer algo para alentar esta tendencia», coincidió Wayne Smith, del Center for International Policy y ex máximo representante diplomático estadounidense en La Habana a The New York Times.

La semana pasada, una propuesta de ley para liberar todas las restricciones a los viajes a Cuba para los estadounidenses y ampliar las exportaciones de alimentos superó su primer obstáculo al ser aprobada en el Comité de Agricultura del Congreso.

Pero a la medida, que aunque no acabaría con el embargo norteamericano limitaría significativamente sus efectos, todavía le queda un largo camino legislativo.

Para Espinosa Chepe, el Gobierno norteamericano «ahora puede librarse un poco de la presión del lobby conservador que no lo deja moverse con respecto a Cuba» porque «tiene de su parte la liberación de presos».

Pero las reacciones iniciales del sector más conservador demuestran que el camino no será tan fácil en Washington.

«No debemos permitir que nos engañen. Hasta que sean liberados todos los prisioneros políticos, debemos ejercer máxima presión sobre la tiranía cubana», reclamó la congresista republicana de origen cubano Ileana Ros-Lehtinen, una de las máximas representantes del arraigado anticastrismo que todavía impregna buena parte del sector político estadounidense.

Agencia DPA

Dejá tu comentario