La expansión de la economía de la zona euro se estancó en el segundo trimestre, por lo que la entidad puso en marcha nuevas medidas en junio y septiembre para impulsar el crecimiento, al tiempo que instó a los gobiernos a hacer su parte a través de las reformas. "Ahora está en manos de los gobiernos que actúen con decisión sobre nuevas reformas estructurales", dijo Draghi. "Los gobiernos no deberían deshacer los avances logrados en la consolidación fiscal, sino que deberían usar cualquier margen para hacer que las políticas fiscales sean más favorables al crecimiento". Agregó que un "desempleo inaceptablemente alto" y la debilidad persistente en el crecimiento del crédito probablemente frenarán la fortaleza de la recuperación.
Para convencer a los bancos reacios a prestar de nuevo, el BCE comenzó a ofrecerles créditos a cuatro años a tasas ultrabajas. Draghi reiteró que el BCE está listo para hacer más, si es necesario. "Estamos dispuestos a utilizar instrumentos no convencionales adicionales dentro de nuestro mandato, y a alterar el tamaño o la composición de nuestras intervenciones no convencionales de ser necesario para enfrentar los riesgos de un período demasiado prolongado de baja inflación", declaró y dijo que el BCE no espera ver una deflación al estilo japonés en la zona euro.
| Agencia Reuters |


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