Líderes y altos funcionarios de la Unión Europea respondieron a la victoria del partido antirrescate Syriza en las elecciones del domingo con advertencias de que una reestructuración de la deuda griega enviaría un mensaje equivocado a otros miembros de la eurozona.
Los ministros de Finanzas de la eurozona se reunieron ayer en Bruselas para analizar cómo actuar con Grecia tras el cambio de Gobierno, sobre todo debido a que el actual programa de rescate del país expira el 28 de febrero.
El euro cayó a su mínimo en once años después de que el triunfo de Syriza colocó a Atenas en rumbo de colisión con los prestamistas internacionales, amenazando potencialmente su permanencia dentro del bloque de la moneda única. (Sin embargo, tras tocar momentáneamente un nivel de u$s 1,11 dólar, su mínimo desde septiembre de 2003, luego se recuperó y finalizó la rueda a u$s 1,1285).
Sin un plan de rescate, Atenas no podrá participar en el programa de compra de bonos gubernamentales del Banco Central Europeo (BCE) y tendrá problemas para financiarse en el mercado. Si Grecia se niega a pagar la deuda contraída con la eurozona, es probable que los inversores privados tampoco le presten dinero.
Se espera que los ministros de Finanzas anuncien que podrían extender el actual rescate a Atenas para dar tiempo al nuevo Gobierno a negociar su política económica con los prestamistas internacionales y hablar sobre el aplazamiento del pago de lo que Grecia les debe.
El primer ministro finlandés, Alexander Stubb, dijo que su país está dispuesto a discutir un aplazamiento si el nuevo Gobierno puede comprometerse con los contratos acordados y las reformas estructurales prometidas.
"No perdonaremos los préstamos, pero estamos dispuestos a discutir la extensión del programa de rescate y sus vencimientos. Pero esto no cambiará que Grecia debe seguir con sus reformas económicas", afirmó.
El miembro del Comité Ejecutivo del BCE Benoit Coeuré dijo que la institución no participará en ningún recorte de la deuda para Grecia, si bien es posible hacer cambios a los vencimientos.
Tsipras "tiene que pagar, ésas son las reglas europeas del juego", afirmó Coeuré a la emisora de radio Europe 1. "No hay lugar para las acciones unilaterales en Europa, pero eso no excluye una discusión, por ejemplo, sobre la reprogramación de su deuda". Este mensaje se escuchó en gran parte de Europa, especialmente en Alemania, cuya canciller, Angela Merkel, lideró los llamados al rigor presupuestario.
El comisario europeo Guenther Oettinger, un alemán, dijo que una reestructuración de la deuda griega enviaría el mensaje incorrecto a otros países de la eurozona.
"Si recortamos la deuda, daría una señal errada a Portugal o Irlanda, Chipre o España", afirmó Oettinger a la radio alemana Deutschlandfunk, agregando que el nuevo Gobierno en Atenas debe cumplir los pactos con sus socios de la eurozona.
| Agencia Reuters |


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