21 de mayo 2010 - 00:00

Europa rechina y EE.UU. se hace el oso

Europa rechina y EE.UU. se hace el oso
Dos semanas y algunas horas atrás, por alguna razón que aún no se conoce de manera aceptable, el Dow parecía caer a un pozo sin fondo que lo llevó a 9.787,17 puntos. Aquello que a todas luces parecía un disparate, hoy, con el Dow en 10.068,01 puntos al desplomarse un 3,6%, luce casi como una predicción. Puede ser cierto aquello de a grandes bajas, grandes subas, pero los más de 2.120 millones de papeles tranzados durante la víspera en el NYSE, sugieren que hace falta algo más que un eslogan para calmar a los inversores. Cuando una baja o una suba tiene la magnitud de ayer, salvo que estemos en presencia de un motivo puntual y evidente, las explicaciones huelgan porque son los sentimientos en su forma más cruda lo que está moviendo al mercado. Desde ya que la crisis europea y sus repercusiones son parte del problema y nos sirve de excusa para llenar renglones, lo mismo que los malos datos de los indicadores de liderazgo, los pedidos de seguro de desempleo y el avance de la reforma financiera en el Senado (es llamativo y/o preocupante el silencio de la Fed y del Tesoro).

Irónicamente uno de los fenómenos más inquietantes fue tal vez el único positivo: la suba del euro, que tras desplomarse a u$s 1,2146 en la mañana, trepó un 0,6% a u$s 1,2514. Lo preocupante no es que la moneda subiera o bajara, sino que se cortó sola; que su movimiento, fruto de la desesperada cobertura de posiciones que disparó la intervención masiva del BCE no se canalizó a ningún otro activo. Otros dirán otra cosa, pero la verdad es que ayer vimos algunos atisbos de pánico. Los commodities, un 1% abajo; el petróleo en u$s 68 el barril; y la tasa un 3,26% anual. ¿Le aconsejamos tener cuidado?

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