23 de enero 2009 - 00:00

Evo se juega el domingo su carta más importante

La Paz - Tres años después de haber llegado a la Presidencia de Bolivia, Evo Morales afronta el domingo el examen más trascendente de su mandato: el referendo sobre la nueva Constitución que dice necesitar para «refundar» el país.

Al cierre de esta edición cerraba la campaña oficialista por el Sí, pero recién el domingo los bolivianos acudirán a las urnas para decidir la suerte de una Constitución de corte indigenista, en la que se propone un Estado unitario y al mismo tiempo plurinacional y autonómico, y que establece un modelo económico de carácter estatista.

Este proyecto constitucional supone la columna vertebral de la llamada «revolución democrática y cultural» con la que Morales quiere construir la «nueva Bolivia» que rompa definitivamente con su pasado «colonial» y «neoliberal».

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«Una Bolivia unida que garantice la igualdad y las autonomías: ésa es la apuesta», según ha insistido Morales en su campaña.

Otro de los mensajes más repetidos por el presidente boliviano en las últimas semanas es que la nueva Constitución permitirá acabar, incluso de forma retroactiva, con la corrupción, el nepotismo y la burocracia, que a su juicio son características propias de un sistema «colonial».

Por su parte, el empresario boliviano Branko Marincovic, destacado líder opositor de Santa Cruz (este) rechazó el proyecto de Constitución que irá a referendo el próximo domingo porque, afirma, «instalará una dictadura tipo Chávez en Bolivia» y «no reconoce la autonomía».

El presidente indígena y su Gobierno iniciaron la campaña por la nueva Constitución con un elevado optimismo que los llevó a predecir hasta un 90% de respaldo. Sin embargo, en la recta final hacia el referendo, el presidente se ha mostrado más cauteloso y ha pedido a sus bases que no se confíen y sigan trabajando para lograr más votos.

Además, afirmó ayer que la expulsión del embajador de Estados Unidos de La Paz, Philip Goldberg, acabó con «la conspiración democrática, violenta o constitucional» que, a su juicio, existía en el país. Estas declaraciones de Morales en su discurso ante el Congreso Nacional con motivo de su tercer año de Gobierno, provocaron que el encargado de negocios de la Embajada de EE.UU. y máximo responsable de la legación tras la expulsión de Goldberg, Kris Urs, abandonara la sesión, según informó radio Erbol.


En los últimos días de campaña, analistas y medios de comunicación han criticado que los bolivianos llegan al referendo con un profundo desconocimiento del proyecto constitucional y creen que la consulta se convertirá en un plebiscito sobre la continuidad del Gobierno.

En cualquier caso, el presidente de Bolivia llega al 25 de enero con un liderazgo consolidado tras el referendo revocatorio de mandatos celebrado el pasado agosto, cuando su gestión obtuvo el 67,4% de apoyo.

También llega a la cita decisiva con una Bolivia que sigue «polarizada», pero «pacificada», tras las violentas semanas que vivió el país tras el revocatorio de agosto que concluyeron con un acuerdo político en el Congreso Nacional con el que Morales pudo convocar el referendo constitucional.

Para lograr ese consenso, Morales y el oficialismo tuvieron que aceptar la modificación de más de cien artículos del texto que había aprobado la Asamblea Constituyente.

El Presidente tuvo también que ceder en el polémico asunto de la reelección y garantizar que sólo volverá a presentarse una vez, concretamente en las elecciones generales anticipadas que se celebrarán en diciembre de 2009.

Durante el referendo, más de trescientos observadores de nueve organismos internacionales y representantes de países europeos y americanos velarán por su transparencia, para lo que estarán en algunas de las más de 22.000 mesas electorales que se instalarán en los nueve departamentos (provincias) de Bolivia.

Agencias EFE, AFP y Reuters

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