“Excusa para adelantar”

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La causa del adelantamiento de las elecciones no reside sólo en la crisis internacional, tal como sostuvo Cristina de Kirchner: una nota de la revista británica The Economist publicada ayer enumera más razones, entre las que se encuentran el intento de sacar del primer plano el descontento del campo y dar menos tiempo a la oposición para organizarse.

Cuando Néstor Kirchner era presidente de la Argentina en 2004, presionó al Congreso para que aprobara el proyecto de ley que fijaba todas las futuras elecciones federales en el cuarto domingo de octubre. La intención era que los titulares del Ejecutivo no se beneficiaran manejando esta fecha para su conveniencia política. Cinco años después, su sucesora y esposa, Cristina Fernández de Kirchner, se está entrometiendo con la ley para adelantar este año las elecciones.
Cristina de Kirchner usó la crisis financiera mundial como excusa para adelantar los comicios. En verdad, es una táctica astuta, descarada, hecha por la pareja en el poder porque su popularidad se está debilitando. Desde que Cristina en diciembre de 2007 asumió, cayó desde un 56% a un 30%, de acuerdo con una encuesta de Poliarquía. Mucho de esa disminución fue inevitable debido a que la economía empezó a crecer menos luego de cinco años de expansión, motorizada por los altos precios de los commodities y de las políticas expansivas de su esposo. Pero Cristina exacerbó su mala suerte con malas decisiones.
La economía es una de las razones por las que quiere adelantar las elecciones. La pobreza fue aumentando sigilosamente desde el comienzo de 2007 y el país probablemente haya caído en una recesión que podría profundizarse durante este año. Cristina no puede poner en práctica una política contracíclica debido al alto gasto que la dejó sin dinero para llevarla a cabo. Además, no tiene una historia fiscal honrada ni un instituto oficial de estadísticas creíble, ambos hechos necesarios para conseguir un préstamo del FMI.
El adelantamiento de las elecciones trae a los Kirchner otros beneficios. Uno es que las noticias sobre los comicios sacaron del primer plano la disconformidad del campo, que luego de ocho meses de un momento poco claro de tregua con el Gobierno, volvió a una situación de alboroto. Esta semana se negaron a aceptar vender granos y ganado, y bloquearon rutas para impedir que éstos fueran transportados, intentando lograr que el Congreso recorte las retenciones. Cristina ofreció coparticipar lo recaudado por los derechos de exportación con los gobernadores, para mantenerlos leales. Otra ventaja del adelantamiento de las elecciones legislativas es que éstas sucederán antes de dos comicios de gobernadores, en donde los opositores al partido peronista están más cerca de ganar.
Más importante aún es que la alteración del calendario electoral otorga a los grupos antikirchneristas menos tiempo para organizarse. Durante años el principal activo de los Kirchner fue tener divididos a sus rivales, que se diseminaron en varios partidos y mostraron ser incapaces de unirse alrededor de un líder.
Si las elecciones fueran hoy, Néstor Kirchner podría ganar fácilmente. Podría incluso tener una buena posibilidad de victoria en junio. Pero con la nueva alianza de la oposición, los Kirchner están jugando una apuesta.

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