Tal vez la novedad más llamativa en la rueda de ayer, fue la aparición de las clásicas excusas sobre un mercado que está "corrigiendo de manera lógica" las seis semanas de suba previas. El problema para aceptar este argumento es que ayer el Dow estuvo oscilando a lo largo de la sesión entre -1,27% y +0,94%, pasando al menos 5 veces de terreno perdedor al ganador, para cerrar en 7.886,57 puntos mostrando una pérdida de 1,04%. Esto sugiere que fue una rueda "peleada" entre alcistas y bajistas -no hubo consenso ni nada parecido en torno al nivel de los precios-, en la que finalmente ganaron estos últimos. Si miramos de cerca lo ocurrido, posiblemente fuera el derrumbe de los papeles financieros en la última hora el motor de la caída final. Aquí hubo quien culpó a los "malos" resultados de Morgan Stanley, pero éstos podrían haber sido fácilmente neutralizados con los "buenos" que presentó Wells Fargo. De hecho, en el frente contable tuvimos más sorpresas positivas (AT&T, McDonald's, Yahoo, SanDisk y en el "alter hours" Apple) que negativas (Boeing, Capital One y GlaxoSmithKline). Otros dispararon sobre la creciente posibilidad de quiebra de General Motors. Pero este papel se movió la mayor parte de la jornada del lado ganador y cerró con una baja menor a 0,6%. Es claro que ninguno de los argumentos más esgrimidos alcanza para explicar la baja de la víspera. No debe sorprendernos cuando venimos de una suba de mes y medio, donde la realidad económica poco y nada ha tenido que ver.
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