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Exhiben muestra antológica del lúcidamente provocativo Heredia
Heredia realizó su primera muestra individual en 1960, con obras cuyos títulos: «Dirección Lineal» (1952), «Construcción» (1955), «Construcción sobre un círculo» (1958), «Planimetría» (1960) refieren a la tendencia geométrica en la que estaba enrolado, aunque previamente entre 1948 y 1952, como puede verse en la exposición, hizo esculturas figurativas.
Pero en 1962 se va producir una ruptura. Presenta en Lirolay sus célebres «Cajas de Camembert», resignificando un material de desecho -tendencia por cierto iniciada entre dadaístas y surrealistas, que inspiró a muchos artistas, pero que Heredia transforma en una relación afectiva- y en las que sintetiza el ciclo de la vida y de la muerte.
Heredia es sinónimo de provocativo, irónico, agudo. Siempre sorprendió, dio voces de alarma, reflexionó sobre la sociedad de consumo, se opuso a la censura, llamó a asumir una actitud crítica en una década signada por la violencia.
Cuando en 1998 se realizó en el MAM la gran retrospectiva de su obra bajo la curaduría de Laura Buccellato, también curadora de esta muestra, y aunque ya habían pasado 24 años desde las series «Las Lenguas» (1972/4), «Los Amordazamientos» (1973/4), «Los Sexos» (1973/4), la desesperación, el dolor, la angustia del grito estaban aún presentes.
Han pasado ahora 12 años más y comprobamos que la obra de Heredia no ha perdido un ápice de su significación y aún provoca esa sorpresa y provocación constitutivas de su quehacer.
Heredia participó en muestras internacionales, obtuvo, entre otros, el Premio al Mérito por «La Estaca» de 1981 (Premio Henry Moore en el Hakone Open Air Museum of Sculpture, Tokio) aluminio, madera, 4 metros de altura, pensada, según el artista, «como una crucifixión del siglo XX, la crucifixión del gran predicador del amor, del gran disidente, es un símbolo de denuncia contra la violencia».
Entre las obras exhibidas se encuentran esculturas envueltas, atadas con vendas, son autorreferenciales y remiten a un período de gran sufrimiento físico debido a las intervenciones quirúrgicas a las que fue sometido a causa de un accidente ecuestre.
«El San Martín o El Hombre del Brazo de Oro» (1974), «Gardel», el tango y el macho argentinos, «Copas Melba» (de una muestra en homenaje a Duchamp), todo está desacralizado y nos hace reflexionar sobre la endeblez de verdades que se creían eternas.
«Los Muebles», una serie de 1980, de carácter humilde pero que Heredia ennoblece al pintarlos de plateado, también rinde tributo al kitsch, así como el tema del jean «ese aglomeramientoo de sexo de los jeans son como los colectivos, los subterráneos, donde todo el mundo se aprieta, se refriega».
Heredia pudo tocar todos los temas de manera cuestionadora, escabrosa. Obra de gran contenido que refleja su humanismo que se escondía detrás de un rostro, a veces, impenetrable.
Antes de morir legó la totalidad de sus obras y su casa taller al MAM, cuyas obras siguen demoradas. Es de desear que un día no muy lejano, las autoridades correspondientes salden esta deuda pendiente para mostrar su rico patrimonio, entre el que se encuentra la obra de este extraordinario artista.
Clausura el 22 de septiembre (Valentín Gómez 4828 Caseros. Frente a la estación).


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