24 de mayo 2011 - 00:00

Exhuman a Allende para definir si se suicidó o lo asesinaron

Isabel Allende, hija del expresidente de Chile Salvador Allende, toca su ataúd al ser exhumado ayer en Santiago. La Justicia aclarará los detalles de su muerte el 11 de septiembre de 1973.
Isabel Allende, hija del expresidente de Chile Salvador Allende, toca su ataúd al ser exhumado ayer en Santiago. La Justicia aclarará los detalles de su muerte el 11 de septiembre de 1973.
Santiago - Los restos del expresidente Salvador Allende fueron exhumados ayer en la tumba familiar en el cementerio General de Santiago, en una operación judicial silente seguida atentamente por unas 150 personas, entre expertos, dirigentes políticos, periodistas, funcionarios y familiares visiblemente conmovidos.

La acción, ordenada por el juez Mario Carroza, busca una primera autopsia legal y científica -a 37 años del deceso del mandatario constitucional en La Moneda- para establecer fehacientemente la versión del suicidio de Allende, respaldada por su familia pero también puesta en duda.

La exhumación comenzó a las 7.30 hora local en un día frío y soleado, en un cementerio desolado ante la presencia de doce expertos médicos, tanatólogos y forenses chilenos y extranjeros, quienes sólo dos horas después tuvieron el ataúd de Allende listo para ser abierto en una mesa del Servicio Medico Legal (SML).

La primera diligencia será establecer si las osamentas son las de Allende, y para eso la semana pasada se tomaron muestras de sangre a sus parientes. Dentro de cinco días habrá un cronograma de las diligencias siguientes y se establecerá el plazo para cumplirlas.

Estas incluyen el envío de muestras al extranjero para ser analizadas con técnicas que no existen en Chile.

La exhumación se prolongó por 90 minutos y culminó con una pequeña marcha desde el mausoleo de la familia Allende Bussi hasta la oficina del SML, distante 400 metros, con el ataúd cubierto por una bandera chilena, a bordo de una carroza escoltada por policías y seguida a pie por las hermanas Isabel y María Paz Allende, quienes portaban claveles rojos.

«Se hizo todo en los plazos convenidos. Culminó con el cierre del ataúd que se lleva al Servicio Médico Legal, donde se procederá a la apertura. Todo ha sido exitoso en presencia de los peritos y observadores», resumió el juez Carroza.

Dificultad

Patricio Bustos, director del SML, señaló que «es necesario abrir la urna, ver el estado de conservación de las osamentas, analizar si hay otras evidencias asociadas. Tenemos la dificultad del tiempo transcurrido y el estado de conservación de los restos, pero al mismo tiempo un avance científico ocurrido durante todos estos años en las ciencias forenses».

Tras la exhumación, la senadora Allende dijo que los parientes «reafirmamos nuestra convicción de que el presidente Allende tomó la decisión de morir como un gesto de coherencia política en defensa del mandato que le fuera entregado por el pueblo».

«No debemos olvidar que su muerte ocurrió en el contexto de un bombardeo y asalto al palacio presidencial de La Moneda, en una situación de extrema violencia que afectó también a miles de partidarios y simpatizantes del Gobierno constitucional», declaró.

Agregó que su familia se hizo parte del proceso «con la esperanza de que sus resultados permitirán despejar cualquier duda sobre las causas de la muerte del mandatario socialista y al mismo tiempo sirvan para determinar judicialmente las circunstancias en que ésta se produjo».

Las hijas de Allende fueron acompañadas por los presidentes de los partidos Socialista, Osvaldo Andrade; de la Democracia Cristiana, Carolina Tohá; Comunista, Guilllermo Teilllier y otros dirigentes políticos como el excandidato presidencial Jorge Arrate y el exministro Osvaldo Puccio, quien estuvo en La Moneda el 11 de septiembre, cuando apenas tenía 18 años.

La romería solemne sólo fue interrumpida por un grito, «¡viva Allende!», cuando el ataúd fue retirado del mausoleo.

Carolina Tohá, quien abrazó a la senadora Allende, comparte un dolor similar pues los restos de su padre, José Tohá, quien fue vicepresidente y ministro del Interior de Salvador Allende, fueron también exhumados hace algunas semanas para aclarar si murió por suicidio o asesinato -en 1974 en el hospital militar-, adonde llegó moribundo tras un destierro en la isla Dawson y sufrir torturas en la academia de guerra de la aviación.

El equipo pericial multidisciplinario que comenzó a examinar los restos de Allende incluye a los extranjeros Luis Fonderbrider, por Naciones Unidas y miembro del equipo de antropología forense argentino; Francisco Etxeberría, médico español; Douglas Ubelaker, antropólogo físico estadounidense; Mary Luz Morales, médica patóloga colombiana; y David Pryor, perito balístico, inglés.

Además de la muerte de Allende, la justicia chilena también investiga si el exmandatario Eduardo Frei Montalva, quien se proyectaba como uno de los principales opositores de Augusto Pinochet, fue envenenado en una clínica por agentes de la dictadura en 1982.

Frei Montalva, que gobernó Chile entre 1964 y 1970, murió poco después de someterse a una operación de hernia en una clínica de Santiago, en extrañas circunstancias que generaron inmediatas dudas en su familia.

Agencias ANSA y AFP

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