Washington. Esta semana durante la asamblea anual del FMI y el Banco Mundial tendrá lugar el primer encuentro formal entre la institución encargada de velar por la estabilidad económica global y el nuevo Gobierno de EE.UU., que genera preocupación global por su defensa del proteccionismo y críticas al multilateralismo. Por ahora, Donald Trump se ha limitado a insistir en su agenda de "Estados Unidos primero", y ha mantenido una cordial distancia con el Fondo, organismo del que es el principal accionista y único de los 189 países miembros con capacidad de veto. Sin embargo, en los últimos días, y pese al diplomático ambiente del inicio de las reuniones antes de la llegada de los ministros y banqueros centrales internacionales a partir de hoy, ya han saltado las primeras fricciones. La directora gerente del Fondo, Christine Lagarde, insistió en Bruselas en identificar "el proteccionismo como una clara amenaza" y advirtió contra "las heridas autoinfligidas" a las que lleva. El secretario de Comercio de EE.UU., Wilbur Ross, calificó de "estupidez" las acusaciones del viraje de su país hacia el "proteccionismo". "Ellos (Europa, Japón y China) hablan de libre comercio, pero de hecho practican el proteccionismo. Y cada vez que hacemos algo para defendernos, incluso contra las pocas obligaciones que tienen, lo llaman proteccionismo. Es una estupidez", dijo Ross.
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