9 de diciembre 2008 - 00:00

Explora Kirchner un pacto sindical Moyano-Yasky

Néstor Kirchner se prepara para un 2009 escaldado: el golpe de la crisis económica junto al deterioro de su tropa política, que ilustran fugas y desafíos, empujan al patagónico a revisar su táctica de ofensiva permanente para imaginar una estrategia preventiva.

Lo acosa el temor de siempre: como con el fenómeno Blumberg o, más acá en el tiempo, durante el conflicto del campo, Kirchner juzga que su suerte se jugará en las calles. Nada aterra más al ex presidente que una escena pública -peor si es masiva- de rechazo.

Su recurso de protección también se repite: un ejército, más o menos leal, que ocupe las calles o, en casos extremos, que desaloje a los que protestan. Luis D'Elía, efectivo ejecutor de ambas tareas, acaba de recuperar el diálogo frente a frente con Kirchner.

Una larga charla, en Olivos, con el jefe de la Federación Tierra y Vivienda (FTV), unos pocos días atrás, forma parte de una maniobra más amplia que diseña el patagónico ante pronósticos sombríos sobre la escena electoral, y la social, a lo largo de 2009. Pero la pretensión mayor de Kirchner es lograr una especie de pacto de convivencia entre la CGT de Hugo Moyano y la CTA de Hugo Yasky para no sólo reducir eventuales niveles de conflictos entre los dos grupos sindicales, sino para formar un frente de defensa del Gobierno.

Entre ambos caciques, que enfrentan panoramas ríspidos en sus centrales, hay un negociador de inocultable ADN K: Edgardo Depetri, diputado del FpV, bonaerense formado en Santa Cruz, de instrucción sindical, y con diálogo directo y sistemático con Kirchner.

Fue Depetri, la semana pasada, quien evitó que la batalla de Rosario escale a nivel nacional con acusaciones cruzadas entre la CGT y la CTA. El diputado, encomendado por Kirchner, acercó posiciones entre Moyano y Yasky y logró que emitan un documento conjunto de repudio a la violencia.

El esquema que Kirchner diseña en Olivos supone que en un año de enfrentamientos duros entre el Gobierno y sectores de la oposición y «grupos económicos», según la definición K, los gremios y los piqueteros K formen un frente callejero de defensa de la gestión de Cristina de Kirchner.

Negociador

La intervención de Depetri no se agotó ahí. Junto a Emilio Pérsico, líder del Movimiento Evita, el coordinador del Frente Transversal armó un show para que Moyano y Yasky compartan tribuna en el que será su primer encuentro público luego del fallo de la Corte sobre libertad sindical.

Será esta tarde, sobre las 19, en el teatro Margarita Xirgu. Se espera que para despersonalizar el acercamiento, además de Moyano y Yasky concurran parte de las cúpulas de la CGT y la CTA.

En esta última, las presencias o ausencias marcarán el matiz interno: la rama De Gennaro-Miceli está abiertamente lejos de Moyano y la Casa Rosada. En equilibrio permanente, Yasky aparece por momentos cerca de los K, pero, en público, prefiere abonar otro espacio.

De hecho, y al menos a priori, respaldó la potencial candidatura de Martín Sabbatella a diputado en 2009. Pero todo se revisa con el tiempo: «Si hay un enfrentamiento abierto con la derecha, nosotros estamos del lado del Gobierno», dicen cerca del líder ceteísta.

La comitiva de la CGT es más previsible: sólo el moyanismo -los «gordos» están bien lejos-, y más puntualmente el sector ultra-K, se arrimaría a la aventura de compartir trinchera con Yasky. Se espera, por eso, a Julio Piumato, el último cruzado hiperkirchnerista que queda en el planeta Moyano.

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