18 de agosto 2009 - 00:00

Explosión de bloques ya complica diálogo de Macri

Mauricio Macri, Pino Solanas
Mauricio Macri, Pino Solanas
 Mauricio Macri planifica un diálogo porteño al que sumará organizaciones sociales, pero que arrancará en el espacio político, con una agenda difícil para armar. Ya son 15 las bancadas opositoras del PRO en la Legislatura y habrá otra, producto de la pulverización del kirchnerismo, a formalizarse posiblemente la semana que viene. Pero a eso se agrega la condición de representatividad de cada uno de esos bloques, muchos individuales sin partido cierto que lo respalde. Ni que hablar de la convulsionada Coalición Cívica, cuya bancada se ha convertido prácticamente en autónoma (ver nota aparte) de Elisa Carrió.

No es un récord aún porque la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires llegó a tener 21 bloques, pero sí una costumbre que no imagina repetir la primera tanda de concejales ascendidos a diputados, un estreno que tuvo sólo 4 grupos y entre ellas apenas un monobloque.

La organización de las boletas para la votación del 28 de junio pasado y los posteriores resultados todavía no terminan de mostrar sus consecuencias en el arco político de la Capital Federal.

El macrismo, como ocurre con los partidos mejor posicionados en votos, aún retiene la mayoría con 26 butacas de las 60 del recinto y una aliada solitaria, Ivanna Centanaro, que emigró de la zona radical del kirchnerismo.

En cambio, el Frente para la Victoria, que sumaba 10 diputados más algunos aliados de bancadas unitarias, ya restó a 3 legisladores, tras la división, la semana pasada, de los pejotistas. Ahora se anuncia una nueva división que separaría a dos legisladores más cercanos al Gobierno, al menos por sus referencias. Se irán -dicen que primero lo conversarán para hacer un divorcio de común acuerdo- el legislador Juan Cabandié -de trato directo en ocasiones con Néstor Kirchner- y Sebastián Gramajo, referenciado con el secretario nacional de Culto, Guillermo Oliveri.

Queda aparte el grupo conducido por Diego Kravetz, al que suman Silvia La Ruffa, Cristian Asinelli, Alicia Bello y Pablo Failde. Albertistas nostálgicos, dentro de esos legisladores hay quienes siguen los pasos del ex jefe de Gabinete. Alberto Fernández se ha propuesto generar una suerte de partido propio que sería animado como kirchnerismo crítico. Para eso comenzó a reunirse con dirigentes bonaerenses (además del grupo porteño) y emprende una cruzada hacia otras provincias del país, como Córdoba, donde espera encontrar amigos para formalizar el aglutinamiento de esa tropa.

Así Macri, si decide convocar al kirchnerismo, tendría que llamar a sus diferentes versiones locales sin tener certeza sobre cuál representa al Gobierno de Cristina de Kirchner. Lo mismo le sucederá con los referentes del Acuerdo Cívico y Social.

De esa manera, el macrismo tiene 16 bloques no PRO para encontrar allí los 13 votos que necesita para la mayoría de dos tercios que requieren leyes clave para el Gobierno porteño, como el remate de inmuebles en la zona vip de Catalinas, o bien los 4 votos que le exigen las leyes de mayoría especial, como el endeudamiento.

Esa situación se extenderá hasta diciembre, cuando asuman los nuevos legisladores que resultaron de los comicios pasados. Pero ya están anunciadas particiones antes del ingreso. Por ejemplo, de los cuatro que llevó la boleta del kirchnerismo, al menos Mateo Romeo irá a la nueva bancada peronista, que conduce Juan Manuel Olmos y también integran Silvina Pedreira e Inés Urdapilleta. Con el cambio de bancas, ese bloque se reducirá a Pedreira y Romeo. De la Coalición Cívica, los dos radicales que ingresan harán también un bloque propio, regresando el sello UCR al recinto. Pero además, algunos diputados que asumirán por parte del grupo de Pino Solanas, ya están pensando en un gran interbloque del que participarían ibarristas y algunos legisladores aislados, que además miran ya como una aliada a Diana Maffía, integrante hoy de la Coalición Cívica, quien con Sergio Abrevaya son los únicos diputados de Elisa Carrió que tienen mandato hasta 2011.

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