2 de abril 2014 - 00:00

Exportaciones: se pierden u$s 2.400 M por año en carne

Estiman que un asalariado formal que pretende consumir el promedio nacional de carne bovina debe asignar un 4% de su presupuesto mensual a tal gasto.
Estiman que un asalariado formal que pretende consumir el promedio nacional de carne bovina debe asignar un 4% de su presupuesto mensual a tal gasto.
Entre 2010 y 2013, la Argentina resignó entre u$s 5.200 millones y u$s 6.000 millones por menores exportaciones de carne bovina que en décadas anteriores. Así lo sostiene un informe de IERAL, instituto de investigación de la Fundación Mediterránea, en el que se sostiene que en estos cuatro años las ventas al exterior de carne promediaron las 130.000 toneladas anuales, con una generación de divisas del orden de los u$s 1.070 millones por año.

Sin embargo, resalta que si el país hubiese mantenido el "market share" de décadas anteriores, las exportaciones anuales habrían oscilado entre u$s 2.400 millones y u$s 2.600 millones por año. "La brecha entre el potencial y el observado puede explicarse por políticas comerciales adversas, originadas en el argumento de los ´bienes-salario´, por los desfases del ciclo ganadero y por los problemas de organización de la propia cadena", consigna en un informe elaborado por los investigadores Juan Manuel Garzón y Nicolás Torre.

En ese sentido, detalla que como la Argentina tiene un consumo de carne bovina por habitante muy elevado, se trata de un producto con alta incidencia en el presupuesto de los consumidores. "De acuerdo con estimaciones propias, un asalariado formal que pretende consumir el promedio nacional de carne bovina debe asignar un 4% de su presupuesto mensual a tal gasto. Si se trata de un asalariado informal (cuyo ingreso medio es bastante menor), deberá asignar aproximadamente el 6% de su presupuesto mensual", detallan. Es por eso que justifican la mayor predisposición de los funcionarios a controlar -por variados tipos de medidas- la suba de este alimento ("bien salario").

Con respecto al segundo motivo, señalan que "las malas decisiones de política aplicadas en la cadena bovina demoran varios años en hacer visibles sus malos resultados, debido al conocido y estudiado ´ciclo ganadero´". Y especifican que la vaca puede ser un bien de consumo o un bien de capital, según las condiciones económicas de producción. "Cuando las perspectivas son alentadoras, se dispara el fenómeno de retención de vientres (se posiciona el bien de capital), mientras que cuando las perspectivas son adversas, se presenta el fenómeno de liquidación de vientres (se prescinde del bien de capital)", sostienen.

Un tercer motivo identifican con ciertas características internas de la cadena, que facilitaron la continuidad de políticas adversas (la cadena no ha podido/sabido frenar políticas dañinas de mediano y largo plazos). "Aquí, el problema se encontraría en la segmentación de la cadena, con sub-sistemas muy diferenciados en materia de productividad y modelo de negocios, donde coexiste un subsistema exportador con un subsistema mercado-internista, con intereses en conflicto en función que el segundo sub-sistema "sufre" en presencia de modelos exportadores", indican.

De esta manera, al comparar con otros países, la situación argentina para el sector luce desalentadora. Por ejemplo, Brasil, luego de su episodio de crisis y devaluación de 1998/1999, logró concatenar 8 años de crecimiento continuado en sus exportaciones de carne bovina, logrando casi quintuplicar los volúmenes. Sin embargo, la Argentina tras la crisis 2001/2002 sólo logró expandir sus exportaciones durante 3 años (hasta 2005) y duplicar sus volúmenes; a partir de entonces las exportaciones han descendido a la mitad del punto de partida (2002).

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