4 de mayo 2012 - 00:00

Expropiación de YPF ya es ley. Ahora resta tasación

La última fila de palcos del recinto de Diputados se reservó para La Cámpora, el Movimiento Evita y la JP, encargados de animar el segundo día se sesión. Los kirchneristas Agustín Rossi y Juliana Di Tullio festejaban en el recinto mientras la plaza se llenaba de cotillón oficialista. Ámbito Financiero se leyó en las bancas de la radical Mariana Juri y la de Pablo Orsolini, mientras Alfonso Prat Gay estudiaba.
La última fila de palcos del recinto de Diputados se reservó para La Cámpora, el Movimiento Evita y la JP, encargados de animar el segundo día se sesión. Los kirchneristas Agustín Rossi y Juliana Di Tullio festejaban en el recinto mientras la plaza se llenaba de cotillón oficialista. Ámbito Financiero se leyó en las bancas de la radical Mariana Juri y la de Pablo Orsolini, mientras Alfonso Prat Gay estudiaba.
Con fuegos artificiales pocas veces vistos en la Plaza del Congreso, la militancia kirchnerista copando los palcos del recinto y los propios diputados abrazándose tras el cierre del debate que hizo el oficialista Agustín Rossi, el kirchnerismo celebró ayer antes incluso de conocer el resultado los 208 votos a favor que logró para convertir en ley la expropiación del 51% de las acciones de YPF en poder de la española Repsol. El resultado se completó con 32 votos en contra y cinco abstenciones. En menos de una hora también se completó, en igual sentido, la votación en particular. El radical Oscar Aguad y su comprovinciano Hipólito Faustinelli cumplieron su promesa y se retiraron del recinto. El PRO votó en contra y Elisa Carrió se abstuvo, mientras su bloque no la acompañó en el dictamen de oposición que presentó.

Fue tras el debate en el que participaron ayer 92 diputados a los que se deben sumar los 62 que hablaron el miércoles.

Al delirio de los festejos del kirchnerismo en la plaza se sumaron Amado Boudou y el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, que dirigían la celebración desde el escenario montado.

Tras ese debate, amargo en muchos tramos, quedó rondando entre la oposición la idea de que aunque el Gobierno no hubiera aceptado modificaciones al proyecto, en la instrumentación final la Casa Rosada tomará en cuenta implícitamente algunas de las recomendaciones que los bloques opositores aportaron. «Algo escucharon de todo lo que dijimos», se consolaban los radicales entre las bancas.

Se inicia ahora un proceso que debe pasar por la promulgación presidencial, que se haría hoy en un acto convocado por Cristina de Kirchner en la Casa Rosada y entrará luego en un largo mecanismo de valuación de la empresa, por parte del Tribunal de Tasaciones, las presentaciones de las provincias que alegarán costos que deben cargarse a Repsol y luego la negociación para el saldo que el Estado ofrezca a la petrolera española.

La UCR se llevó el peor papel en el recinto al apoyar en general la expropiación del 51% de las acciones de YPF en poder de Repsol, pero rechazando el procedimiento para hacerse del control de la empresa, la falta de una negociación y toda la política energética del Gobierno desde 2003 hasta ahora, y también durante el proceso privatizador de Carlos Menem.

Esa dualidad en el voto complicó al partido hasta último momento, especialmente frente al cordobés Oscar Aguad, que rechazó la estrategia radical.

Si bien ayer se escuchó más al oficialismo que a la oposición, al revés de lo que ocurrió el miércoles en el recinto, los radicales cerraron el debate por la oposición, antes del discurso final de Agustín Rossi, planteando todas sus disidencias históricas con el modelo energético del peronismo. El riojano Jorge Yoma recordó ese momento en el recinto: «Quienes estábamos a cargo del país éramos sólo un puñado de militantes peronistas y el resto estaba combatiendo al neoliberalismo», dijo, y agregó: «Quiero rendir homenaje a ese puñado de peronistas que tuvimos que hacernos cargo de la Argentina en esos años. Voy a votar a favor de este proyecto porque vamos a recuperar el control del Estado».

Fue también un día de debut para muchos de los nuevos diputados. Un caso claro fue el de Andrés «Cuervo» Larroque: «YPF no es un juguete de La Cámpora», dijo cuando tomó la palabra. Siguió luego el mismo libreto que los más experimentados: «El juguete es la Ciudad de Buenos Aires, que no la saben manejar», continuó contra Mauricio Macri.

Larroque recordó a Néstor Kirchner y resaltó: «Hoy es un día histórico porque se va a recuperar YPF. Néstor Kirchner vive en el corazón del pueblo argentino, porque no se arrodilló ante las corporaciones y ustedes sí se arrodillaron». Para despedirse de ese primer discurso se tiró a toda la oposición encima: «Por eso esperemos que no haya más Grupos A de la vergüenza en este recinto».

Desde los palcos bajaban los cánticos ensordecedores de las barras de La Cámpora, el Movimiento Evita o Kolina. Tanto que Laura Alonso, del PRO, les hizo la clásica seña con el dedo mayor en alto. Se ganó un reto de Julián Domínguez.

Lo siguieron en la palabra Horacio Pietragalla, María Luz Alonso y Anabel Fernández Sagasti, también de la agrupación. «Este Gobierno no se arrodilla ante las presiones de las corporaciones. No tengo dudas de que de la mano de Cristina un futuro mejor nos espera», dijo Alonso.

Calentaban el ambiente K que se vivía también en la Plaza del Congreso, donde la fiesta por la expropiación de YPF había comenzado desde bien temprano. Para ese momento, tanto Rossi como el kirchnerista Jorge Landau insistían en que se cumpliría la promesa de sumar 200 votos a favor de la estatización parcial de las acciones. Si bien al final de la sesión la pizarra mostró 207 votos a favor, luego se sumó uno del FpV computado incialmente como abstención.

Desde los palcos aplaudían Estela de Carlotto, Hebe de Bonafini, Luis DElía, Hugo Yasky e invitados de la Casa Rosada, como el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, Ricardo Forster y José Pablo Feinman, el constitucionalista Eduardo Barcesat, Hugo Curto, Darío Giustozzi y la actriz Andrea del Boca.

Desde la oposición, otros como Elisa Carrió insertaron su discurso. La chaqueña dijo allí: «No es que YPF no sea parte de nuestro corazón, es que están apelando a un símbolo histórico para tapar los delitos cometidos durante los 90 y el 2000 por los mismos grupos oligárquicos y corporativos que se robaron la Nación».

El proyecto que aprobó ayer Diputados incluye la expropiación del 51% de las acciones de YPF en poder de Repsol y declara «de utilidad pública» y como «objetivo prioritario» el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos, así como su explotación, industrialización, transporte y comercialización.

Se faculta además al Gobierno a tomar medidas para garantizar «el desarrollo económico con equidad social, la creación de empleo, el incremento de la competitividad de los diversos sectores económicos y el crecimiento equitativo y sustentable de las provincias y regiones».