16 de diciembre 2010 - 00:00

Extraño dúo que tuvo mejores intérpretes

Francis Veber, guionista brillante, no lo es tanto dirigiendo un guión propio ya filmado por Edouard Molinaro y Billy Wilder, en ambos casos con actores irrepetibles: Lino Ventura-Jacques Brel, y Jack Lemmon-Walter Matthau.
Francis Veber, guionista brillante, no lo es tanto dirigiendo un guión propio ya filmado por Edouard Molinaro y Billy Wilder, en ambos casos con actores irrepetibles: Lino Ventura-Jacques Brel, y Jack Lemmon-Walter Matthau.
«Querido asesino» (Lemdeur, Francia, 2008, habl. en francés). Guión y dir.: F. Veber. Int.: R. Berry, P. Timsit, V. Ledoyen, P. Elbé, M. Aumont, P. Beglia, S. Moreno.

Un killer se instala en un hotel para matar a su víctima desde la ventana, pero se ve continuamente interrumpido por un vecino con problemas amorosos. Encima es un absoluto chambón, metedor de pata, cargoso, y como se dice ahora un continuo demandante. El título original de esta comedia lo define en forma precisa: «Lemmerdeur». Aquí a la primera versión prefirieron retitularla «Sálvese quién pueda». En España, «El embrollón», en EE.UU, «A Pain in the Ass».

Dijimos primera versión. Sí, señor, 1973, director Edouard Molinaro, con Lino Ventura, Jacques Brel, Caroline Cellier. Formidable. Y hubo otra, llamada «Buddy Buddy» (aquí, «Compadres»), 1981, de Billy Wilder, con Walter Matthau, Jack Lemmon, Paula Prentiss y nada menos que Klaus Kinski en rol de psiquiatra mujeriego. Muy buena, también. Ambas, escritas por Francis Veber, campeón. ¿Quién es Veber? Nada menos que el hombre que escribió «Alto, rubio y con un zapato negro», «La jaula de las locas», «El placard», «La cena de los tontos», y por si esto fuera poco «Una valija diplomática», varias de Pierre Richard, solo o en dúo con Gerard Depardieu, etcétera. El las creó para el teatro y el cine francés, y luego las recreó para el cine norteamericano. En EE.UU. escribió también una obra original, «Partners», con Ryan ONeal y John Hurt, digna de rescate.

Muy bueno, Veber. Pero con un problema: cada tanto se mete a director. Y no es lo mismo ser el guionista de Yves Robert, Georges Lautner, o los citados Molinaro y Wilder, que reemplazarlos así nomás, impunemente. Tuvo éxito en las adaptaciones de sus propias piezas teatrales, y algunas películas cómicas le han salido bien. Otras no tanto. La que vemos pertenece al tanto de las no tanto. Se pasa el rato, se aceptan sus nuevas situaciones equívocas, se extraña una escena con un Gordini a toda velocidad que había en la primera versión, y se lamenta que los protagonistas estén por debajo de los anteriores. No se puede todo en la vida.

P.S.

Dejá tu comentario