5 lugares para ver el otoño porteño y dejar postales de fuego en Instagram

Palermo, San Telmo y Costanera Sur se llenan de hojas doradas y paisajes ideales para pasear y redescubrir la ciudad antes de que llegue el invierno.

Los tonos amarillos y rojizos transforman los espacios verdes en escenarios únicos.

Los tonos amarillos y rojizos transforman los espacios verdes en escenarios únicos.

Prensa GCBA

El otoño transformó por completo el paisaje de la Ciudad de Buenos Aires y convirtió a muchos de sus espacios verdes en escenarios ideales para sacar fotos y caminar al aire libre antes del invierno.

Con temperaturas más agradables para pasear y menos movimiento turístico que en primavera o verano, esta estación uno de los mejores momentos del año para redescubrir la capital. Durante mayo y junio, las calles porteñas se llenan de tonos amarillos, rojizos, ocres y anaranjados que cambian la estética de parques, plazas y avenidas históricas.

Desde los lagos de Palermo hasta los senderos de la Reserva Ecológica, descubrí rincones que parecen sacados de una película y que se vuelven protagonistas en Instagram y TikTok. Además, en muchos podes hacer picnics, recorrer ferias o visitar museos.

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5 lugares en CABA para disfrutar del otoño

1. Planetario Galileo Galilei

El Planetario Galileo Galilei se convierte durante el otoño en uno de los paisajes más fotografiados de la Ciudad. Rodeado por tipas, jacarandás y amplios espacios verdes, durante estos meses queda cubierto por una alfombra de hojas amarillas y anaranjadas que cambia completamente la postal habitual del parque.

La combinación entre la cúpula futurista del edificio y los colores cálidos genera uno de los contrastes visuales más buscados por los apasionados de la fotografía. Durante la tarde, la luz se refleja sobre los ventanales de vidrio y crea escenas ideales para capturar la llamada "golden hour" ("hora dorada").

El entorno también invita a quedarse por varias horas. Mucha gente aprovecha para hacer picnics cerca del lago, tomarse un café al aire libre o caminar por los senderos mientras cae el sol. Los fines de semana, además, suelen organizarse actividades astronómicas y observaciones con telescopios cuando el clima acompaña.

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2. Puerto Madero

Puerto Madero ofrece una de las combinaciones más particulares del otoño porteño. Los reflejos sobre los diques, las grúas históricas, los edificios de vidrio y los árboles teñidos de amarillo crean un paisaje muy distinto al resto de la ciudad.

Durante esta época, las tipas, magnolias y jacarandás que rodean los paseos modifican el color de las calles y parques de la zona. El Puente de la Mujer se convierte en uno de los puntos más fotografiados, especialmente al atardecer, cuando el cielo y el agua reflejan tonos dorados.

Además de las caminatas junto al río, este lugar permite combinar el recorrido con propuestas gastronómicas, visitas culturales y paseos turísticos, porque ahí están anclados dos emblemas históricos de la Armada Argentina: la Fragata Sarmiento y la Corbeta Uruguay, convertidas en museos flotantes abiertos al público.

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3. Reserva Ecológica Costanera Sur

Es uno de los mejores lugares para desconectarse del ritmo de la ciudad y vivir el otoño de una forma mucho más natural. Ubicada junto al Río de la Plata y a pocos metros del centro, este enorme pulmón verde cambia completamente de color con la llegada del otoño.

Los senderos rodeados de sauces criollos, alisos, ceibos y cortaderas se llenan de hojas secas y ofrecen paisajes ideales para caminatas, paseos en bicicleta o fotografía de naturaleza.

Con 350 hectáreas, cuenta con más de 550 especies de plantas, 42 tipos de hongos y 300 familias de aves. Entre lagunas, humedales y pastizales pueden observarse caranchos, chimangos, chajás, gavilanes, peces, roedores como el coipo y el cuis, y reptiles como tortugas, lagartos y víboras.

Muy cerca de la entrada aparece la Fuente de Las Nereidas, una de las obras más reconocidas de Lola Mora.

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4. El Rosedal

El Rosedal de Palermo (ubicado sobre la Av. Presidente Pedro Montt, en el corazón del Parque Tres de Febrero en Palermo), cambia por completo durante el otoño y se transforma en uno de los espacios más elegidos para sacar fotos, caminar en pareja o disfrutar de tardes tranquilas al aire libre.

Aunque las rosas tienen su momento más fuerte en primavera, durante mayo el parque adquiere un clima mucho más melancólico y cinematográfico. Los árboles que rodean los senderos empiezan a perder sus hojas y forman túneles dorados.

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El puente griego, el lago y los caminos internos llenos de hojas secas convierten al Rosedal en uno de los escenarios más instagrameables de la Ciudad. A eso se suma el Jardín Andaluz, completamente renovado, y el Jardín de los Poetas, donde se encuentran bustos dedicados a figuras como Jorge Luis Borges, Alfonsina Storni y William Shakespeare.

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5. San Telmo

San Telmo es uno de los barrios donde mejor se siente el espíritu otoñal de Buenos Aires. Las calles empedradas, las fachadas antiguas, los balcones y los árboles cubiertos de hojas rojizas crean una atmósfera que parece detenida en el tiempo. Durante mayo, el Casco Histórico adquiere tonos sepia y el barrio se vuelve todavía más fotogénico.

La Plaza Dorrego sigue siendo uno de los puntos centrales del recorrido, especialmente los fines de semana, cuando están los feriantes y artistas callejeros. El sonido del tango, los cafés históricos y las galerías de antigüedades terminan de completar una postal muy porteña.

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