9 de junio 2016 - 00:00

Factor pyme, otro capítulo que asoma en las demandas del PJ

Rogelio Frigerio, Gabriel Katopodis, Juan José Aranguren y Mariano Cascallares.
Rogelio Frigerio, Gabriel Katopodis, Juan José Aranguren y Mariano Cascallares.
 El PJ del conurbano se prepara para agitar otra bandera de alerta frente a Mauricio Macri. Luego de poner en foco el agravamiento de la situación social y de reaccionar en defensa de los clubes de barrio afectados por los aumentos de tarifas, los intendentes peronistas arman el esquema para canalizar una demanda en defensa de las pymes.

Operó, a modo de referencia, el fin del primer semestre. Primer fronting de las demandas locales, los alcaldes reciben hace meses quejas de los empresarios de sus distritos, en particular los pyme. Al principio fue por la apertura de las importaciones que se registró con intensidad entre diciembre y febrero, y luego cuando empezó a detectarse una baja en el consumo. El tarifazo de los servicios públicos, que parcialmente se corrigió con los límites de 400 y 500%, se convirtió en el tercer elemento de un escenario complejo y de pronóstico reservado.

La semana pasada, el Gobierno resolvió que las subas de tarifas no podrán superar esos porcentajes y estableció, además, un registro de empresas electroactivas (incluye 390 a nivel nacional) para las que el tope de aumento estará un 20% más abajo. Rogelio Frigerio terminó de acordar esos términos, la semana pasada, con gobernadores que, al igual que los intendentes del conurbano refieren sobre las pymes, le elevaron alertas específicas. Un caso: Miguel Lifschitz, socialista que gobierna Santa Fe, le planteó a Frigerio un tratamiento especial para el sector lechero que viene, además, castigado por el clima y la burocracia: una asistencia económica coordinada entre Nación y provincia, 50 días después de anunciada, recién comenzó a ejecutarse estos días y de manera muy parcial.

Algo similar ocurre con las pymes. Hay sectores, como el textil, que fueron dañados por la apertura de las importaciones. San Martín, distrito del oeste, es uno de los principales polos de esa actividad y las pymes le elevaron el alerta al intendente Gabriel Katopodis, que se reunió con las cámaras del sector y prepara, para estos días, una juntada con empresarios y gremios para fijar una postura unificada. En la misma dirección avanzan otros alcaldes como Mariano Cascallares, de Almirante Brown, y Martín Insaurralde, de Lomas de Zamora. Incluso los intendentes de más diálogo con el Gobierno ponen sobre la mesa ese punto.

El 20 de mayo, cuando Macri encabezó en Cresta Roja un acto para anunciar el veto a la ley antidespidos, el intendente local Fernando Gray no estuvo presente. Más allá de que se trató de un anuncio "negativo", en esos días había recibido planteos de las pymes de su distrito y la presencia del Presidente en Esteban Echeverría, aunque institucional, no estaba ligada con anuncios que tengan que ver con el sector productivo.

En Avellaneda y Berazategui, donde mandan dos alcaldes más cercanos a Cristina de Kirchner, Jorge Ferraresi y Juan Patricio Mussi, también se detectan planteos. El polo maderero de Berazategui fue también golpeado por la apertura de las importaciones.

La urgencia compartida puede lograr que el PJ levante esta demanda en conjunto a pesar de que suelen moverse en espacios distintos para tratar de encontrar interlocutores y respuestas en el Gobierno. Como regla general, en el PJ se considera que la gestión de María Eugenia Vidal todavía no arrancó (de Jorge Elustondo, ministro de Producción bonaerense dicen no haber tenido novedades) y que deben, ante cada caso, que hablar directo con Casa Rosada, donde el único ministro con quien se entienden es Rogelio Frigerio.

"La sensación es que lo peor está por venir: que ahora empieza lo más difícil hasta que, en algún momento, empiece un repunte", dijo ayer un intendente que asegura que entre los empresarios de su distrito existe, todavía, la convicción de que la economía rebotará de manera positiva. Así y todo, los datos son brumosos porque no se ven indicios de que eso pueda producirse y, a grandes rasgos, la expectativa que el alcance encuentra en los empresarios es, en cierto modo, mágica, casi de ganas de creer. "No vemos reacción del Gobierno y eso le tenemos que ir a decir: parece que no estuviesen viendo lo que pasa", asegura un alcalde de zona sur.

La discusión con Juan José Aranguren por la tarifa social para los clubes de barrio, que resulta de acceso imposible para la mayoría por los requisitos, les augura un diálogo difícil. Sobre todo porque aparecen los demás componentes; la apertura de las importaciones (que es, si se quiere conceptual) y la caída del consumo, que el PRO veo como plan antiinflacionario.

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