Falacia sobre BCRA: las reservas están todas comprometidas

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Es mentira que el Banco Central tenga reservas de libre disponibilidad que le permitan abastecer al llamado Fondo del Bicentenario, que se pretende crear por el Decreto 2010/09. Todas las reservas están comprometidas por imperio de la legislación vigente. La única manera de hacerlo sería transformar los pesos que cada argentino tenemos en papeles de color sin valor. De allí a la superinflación hay un solo paso. La Ley 23.928 que creó la convertibilidad no fue derogada, sino modificada muchas veces. Las principales reformas, aunque no las únicas, provienen de la Ley 25.561, cuando se autorizó la devaluación en la época de Duhalde, cuyas consecuencias inflacionarias ahora padecemos, y del Decreto 1.599/05. Reitero, las principales, pero no las únicas modificaciones.

Actualmente, la legislación vigente, incluyendo hasta la última reforma, establece en su artículo 4º que «las reservas del Banco Central en oro y divisas extranjeras serán afectadas a respaldar hasta el 100% (ciento por ciento) de la base monetaria. El artículo 5º le impone al BCRA reflejar en sus balances todas las reservas y la base monetaria. A su vez, el artículo 6º establece que la base monetaria está formada por la circulación monetaria más los depósitos a la vista de las entidades financieras en el BCRA.

Es decir que por disposición de la ley -y de la razón económica en un país con la historia que padecemos-, cada peso que circula, más los depósitos a la vista de los bancos en el Central, debe estar respaldado por oro o divisas.

Veamos ahora cuál es la situación del BCRA al 7 de febrero de 2010. En su balance, tiene reservas internacionales por $ 184.742 millones, que equivalen, tomando un dólar de 3,88, a u$s 47.613 millones. Por su parte, la base monetaria es de $ 120.681 millones, lo que significa en dólares 31.103 millones. Hasta allí estamos bien, pero siempre hay un pero.

El Banco Central no compró las divisas con recursos propios o con fondos provistos por el Gobierno. Las compró con emisión monetaria. Fabricó pesos y con esos pesos compró dólares u otras divisas. Como lanzar esos pesos al mercado era altamente inflacionario, los esterilizó. ¿Qué significa esto? Significa que después de darles a los bancos pesos para que los bancos le entregaran dólares, volvió a retomar de los bancos esos pesos y a cambio les dio títulos llamados Letras y Notas del Banco Central, que es deuda que el BCRA tiene con todo el sistema financiero.

Esta deuda, como es lógico, figura en el balance del Banco Central. En el que estamos considerando, del 7 de febrero de 2010, la cantidad de títulos emitidos (Letras y Notas) asciende a la suma de $ 63.673 millones, que equivale en dólares al mismo tipo de cambio, a 16.410 millones. Figura, por supuesto, en el pasivo del BCRA.

Hagamos ahora una cuenta simple: las reservas internacionales ascienden a u$s 47.613 millones, pero los pasivos resultantes de la base monetaria (u$s 31.103 millones) más las Letras y Notas adeudadas a los bancos (u$s 16.410 millones) suman u$s 47.513 millones, prácticamente la misma suma. Entonces ¿de qué reservas de libre disponibilidad estamos hablando? No existen, salvo, como se dijo, que se quieran transformar los pesos en papeles pintados que nadie quiera guardar en su poder.

Una gragea más. El Banco Central contabiliza como «ganancias» la diferencia de pesos que tiene al empezar el año con la que suma al terminar, es decir, del 1 de enero al 31 de diciembre. Pero como el principal activo del BCRA no son pesos, sino oro y divisas, hace «contabilidad creativa». Tiene la misma cantidad de dólares, pero como el peso se desvalorizó durante el año, al principio los calcula al cambió al 1 de enero y al final al cambio al 31 de diciembre. Esa es la «ganancia», más pesos porque el peso vale menos, pero la misma cantidad de oro y divisas. El balance de 2008, dice el mismo Banco Central en su memoria, arrojó esa clase de «ganancias» por $ 4.400 millones, pero ¿qué hizo con ellas?, ¿las capitalizó?, no. Se las entregó enteras al Gobierno nacional. Antes había sido un poco más cuidadoso. Entre 2003 y 2008, capitalizó el 52% de las «ganancias» y el 48% restante se lo prestó al Gobierno. Por eso, entre títulos públicos, adelantos transitorios y pagos internacionales a cuenta del Gobierno nacional, éste ha recibido del BCRA alrededor de $ 100.000 millones, o sea, cerca de u$s 26.000 millones.

En resumidas cuentas, reservas de libre disponibilidad de las que se habla en el llamado Fondo del Bicentenario no existen. Todos los activos líquidos del BCRA están comprometidos, ya sea en el respaldo de la base monetaria o en las deudas con el sistema financiero provenientes de las Letras y Notas que emitió para evitar el desborde inflacionario que hubieran producido los pesos fabricados para comprar divisas. Así y todo, volcó al mercado más pesos que los demandados por el público. Encima, una deuda de u$s 26.000 millones del Gobierno nacional con el BCRA.

La irresponsabilidad dominante es muy grande. Liquidar las reservas que nos quedan significa llevarnos a la incontrolable inflación. De su padecer bastante sabemos los argentinos. Que cada responsable, de cada órgano del Estado, legislativo, ejecutivo, judicial, tenga conciencia y asuma su responsabilidad sobre el camino por el que podemos transitar.

(*) El autor es constitucionalista, fue diputado nacional y convencional constituyente por el Partido Demócrata Progresista.

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