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“Falta rigurosidad cuando se lanzan nuevas medidas”
«Las discusiones hoy sobre la inseguridad son pobres como las que había sobre medicina en la época medieval», comparó Schargrodsky, doctorado en Harvard y decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella. En ese sentido, advirtió: «Nuestros legisladores no han entendido que en cualquier ley debería haber un mecanismo que permita hacer una evaluación».
Ernesto Schargrodsky: Es acerca de si la presencia policial en determinadas cuadras reduce el crimen. A diferencia de las ciencias sociales, en medicina se pueden organizar grupos y hacer experimentos determinados. En cambio, en economía, como no se puede tener un estudio controlado, se buscan experimentos naturales. El atentado a la AMIA nos dio precisamente eso: un montón de cuadras recibieron protección policial luego del ataque, no porque el crimen o delito fuera alto allí, sino porque había instituciones judías en esos lugares. En esas zonas el crimen bajó mucho, aunque no se puede descartar que se haya desplazado a otras cuadras, entonces, como mecanismo es una política poco eficiente, ya que no resuelve la inseguridad. El trabajo es una contribución para la discusión y agrega un poco de ciencia a un debate muy importante, que es el de la inseguridad. El conocimiento de nuestros funcionarios públicos y las estadísticas sobre este tema son pobrísimas.
E.S.: Existía un solo paper de Steven Levitt (el autor de Freakonomics) que estudiaba que en Estados Unidos, en los años electorales, los gobiernos contratan más policías. Entonces al compararlos con los años no electorales, se evidenciaba una baja del crimen. Sin embargo, luego otro economista encontró que el programa matemático con el que había trabajado Levitt estaba mal, por lo que dejaba el problema todavía sin resolver. Nuestro trabajo (hecho junto al economista Rafael Di Tella) vino a intentar resolver ese inconveniente. Luego surgieron otros estudios, con los atentados del 11 de setiembre y el de Londres, en los que se hicieron análisis similares.
E.S.: La respuesta académica, conceptual, es que la gente está muy preocupada por la inseguridad y existen muy pocos estudios.
E.S.: Un día me asaltaron en la cuadra en la que vivía y me robaron el auto. De alguna forma en ese momento se despertó esa preocupación. Luego, discutiendo con Rafael Di Tella, pensábamos qué hubiese pasado si había un policía en ese lugar. Con el atentado a la AMIA nos dimos cuenta de que los policías estaban distribuidos de manera aleatoria, frente a las instituciones judías.
E.S.: Con los progresos en econometría, tiene un instrumental que le permite establecer relaciones de causalidad y se puede afirmar si una determinada política provoca un impacto puntual con una claridad que no tiene la sociología, psicología o la ciencia política. En algunos aspectos, se parece más a los progresos que tuvo la medicina. En muchos países, incluidos algunos de la región como Chile y Colombia, los funcionarios entienden que cualquier medida de política debe tener desde el diseño un mecanismo de evaluación.
P.: Y eso no ocurre en la Argentina...
E.S.: No. Nuestros legisladores no han entendido que, al lado de cualquier ley que tiene impacto a nivel micro, debería haber un mecanismo que permita hacer una evaluación. No estamos explotando en la Argentina todo el instrumental disponible para el diseño de nuestras políticas públicas. Hay mucho que se podría mejorar con las herramientas que hoy tenemos.
P.: Pero hoy la inseguridad es uno de los temas que más preocupa.
E.S.: Sí, pero es como ocurría con la medicina en la época medieval. Si por esos años alguien tenía un dolor, cada persona iba a tener un consejo diferente para la cura. Hoy la medicina no pasa eso; hay un cuerpo unificado de conocimiento y se reconoce que alguien en particular sabe del tema. Con la inseguridad no se da así. Es por eso que existen discusiones del tipo de «hay que matarlos a todos», o que es necesario bajar la edad de imputabilidad de los menores, o construir más cárceles; no hay conocimiento científico. Cualquiera se siente libre de opinar y a nadie le da vergüenza hacerlo porque no hay profesionales que sepan del tema. Lo nuestro es una contribución muy pequeña. Sería bueno que se piense con más rigurosidad cuando se piensa implementar determinada política, evaluarla, darle un tiempo y después discutir si funcionó o no.
P.: ¿En qué otras investigaciones trabaja hoy?
E.S.: Respecto al tema del delito, en un paper analizamos el monitoreo electrónico de presos; otro se relaciona con quiénes afectó más la inseguridad, los ricos o los pobres; y existe un estudio sobre la relación entre haber hecho el servicio militar y el delito. Otra serie de trabajos son sobre cómo la gente ahorra e invierte para salir de la pobreza, en los que se analiza el pago de los planes Jefas con tarjeta de débito, y una serie de trabajos sobre la titulación de tierras en un asentamiento en Solano.
P.: ¿Cómo ve el rumbo de la economía en 2009?
E.S.: La crisis internacional es muy grande pero es menos importante que la del 30, no porque sea tan distinta en su tamaño sino porque hubo mucho progreso en la macroeconomía. Por supuesto que va a impactar en la Argentina, era obvio que iba a ser así y que se iba a dar por distintas vías. El otro problema es la inflación que teníamos latente: esto genera un inconveniente al gobierno que es hacer lo que había que hacer, que es devaluar.
P.: ¿No alcanza con la suba del dólar de las últimas semanas?
E.S.: Tuvimos una devaluación de 10 puntos cuando tendría que ser de 30. Con una inflación menor, el Gobierno hubiera tenido menos miedo de implementar una suba del dólar y habría una devaluación real que actuaría de manera más eficiente. Hacerlo de manera gradual puede implicar una innecesaria pérdida de reservas.
Entrevista de María Iglesia


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