28 de julio 2009 - 00:00

Fayt: Magistratura se cambia por ley

La Corte Suprema de Justicia se sumó ayer al debate sobre una nueva reforma del Consejo de la Magistratura, a través de las declaraciones del ministro Carlos Fayt, quien señaló que el organismo debe modificarse porque los resultados de los cambios introducidos en 2006 «son negativos», también enfatizó que el tema no era competencia del máximo tribunal, sino del Poder Legislativo.

«No se puede modificar porque sí (el Consejo). Supónganse que el Consejo no haya trabajado bien, ¿quién es el encargado de modificarlo? No es potestad nuestra modificar la ley y menos la Constitución, que fue la que fijó el Consejo»
, destacó Fayt ante los medios periodísticos que lo esperaban en la puerta de su domicilio, en Barrio Norte, como es habitual. A pesar de que el ministro expresó una vez más la conocida postura crítica que la Corte tiene sobre el Consejo, el resultado de sus declaraciones fue minimizar la posibilidad de que el cuerpo intervenga con algún tipo de escrito o dictamen sobre el funcionamiento del organismo que se encarga de la administración, selección y juzgamiento de los jueces federales.

Alejándose de las denuncias por supuestas presiones del oficialismo sobre los jueces desde el Consejo -central en los argumentos de la oposición y de la asociación de jueces para impulsar una nueva reforma-, Fayt concentró sus críticas en el funcionamiento del organismo y subrayó que «hay 200 vacantes de jueces, hay subrogantes en lugar de jueces naturales». Esta modalidad para evitar juzgados vacantes fue desde siempre censurada por la Corte, que declaró inconstitucional la primera ley que reglamentó el régimen, y el Congreso tuvo que modificarla.

Otro de los reproches que el ministro lanzó de manera general se refirió a la presencia mayoritaria de los representantes políticos en el cuerpo, sobre lo que remarcó que «hay representantes del Poder Ejecutivo, hay de los partidos políticos» y planteó: «¿Se pueden prestar servicios en dos poderes al mismo tiempo?». La crítica se encuentra en la línea de los pedidos del estamento de los jueces, que apuntan a un Consejo más técnico, es decir, sin presencia de diputados y senadores, sino de representantes del Congreso.

«Algunos consideran que fue un error ponerlo, otros que no, que fue positivo. Lo concreto es que el resultado ha sido negativo», sintetizó el ministro respecto de la reforma impulsada en 2006 por la entonces senadora Cristina de Kirchner que, entre otras modificaciones, redujo la cantidad de miembros de 20 a 13 y eliminó la participación de la Corte Suprema en el organismo. Agregó, además, en referencia a las diversas presentaciones que piden la inconstitucionalidad de la reforma de 2006 -algunas estacionadas en el máximo tribunal desde ese mismo año-, que «la Corte va a tratar el tema en su momento», y se previno de adelantar cualquier tipo de medida, al afirmar que si diera su opinión, «estaría prejuzgando».

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