12 de febrero 2009 - 00:00

Febriles negociaciones en Israel para formar gobierno

Benjamín Netanyahu escucha al diputado de su partido Gideon Saar. Algunos analistas indicaron que tiene más chances de ser electo que la centrista Livni (en la foto, saliendo ayer de su domicilio con un guardaespaldas). Sin embargo, no hay antecedentes de que no sea electo el candidato más votado. En este caso, fue Livni, por ajustado margen.
Benjamín Netanyahu escucha al diputado de su partido Gideon Saar. Algunos analistas indicaron que tiene más chances de ser electo que la centrista Livni (en la foto, saliendo ayer de su domicilio con un guardaespaldas). Sin embargo, no hay antecedentes de que no sea electo el candidato más votado. En este caso, fue Livni, por ajustado margen.
Jerusalén - Pese a la ajustada victoria electoral del partido centrista Kadima que postula a la actual canciller Tzipi Livni como primera ministra de Israel, el conservador Benjamín Netanyahu obtenía ayer algunos indicios de que podría formar gobierno, aunque el sistema de negociaciones parlamentarias tradicional en el país impedía aventurar todo pronóstico certero.

Mientras los partidos comenzaban a negociar posibles pactos para alcanzar los 61 votos necesarios en el Parlamento, gran parte de la prensa local dijo que el presidente Shimon Peres no tenía otra opción que elegir a Netanyahu si todos los partidos de derecha apoyan al ex primer ministro. «Livni ganó la batalla, pero va a perder la guerra», tituló ayer el diario Maariv, marcando el tono predominante en el país.

Pero, en beneficio de Livni, sería la primera vez en los 60 años de historia de Israel que el ganador de una elección no es electo jefe de Gobierno por el Parlamento.

Las mayores chances de Netanyahu radican en la buena elección que realizó el partido de extrema derecha y antiárabe Israel Beiteinu ( Nuestra Casa), de Avigdor Lieberman, y de toda la derecha en general en sus diferentes matices. En cambio, quedó desplazado al cuarto lugar al tradicional Partido Laborista de Ehud Barak, aliado natural de la actual canciller.

Sin embargo, hay antecedentes de que las negociaciones en cuanto a ministerios que son sensibles a los diferentes partidos pueden torcer la decisión más allá de las posturas ideológicas. Por lo tanto, no sería extraña la conformación de un gabinete que nuclee a formaciones que se encuentran casi en los extremos opuestos, o que se alcance un Gobierno de unidad nacional entre las dos fuerzas más votadas. Por lo pronto, tanto en el Likud como en Kadima se apresuraron a descartar la hipótesis de la alternancia programada.

  • Bancas

    Los números del escrutinio indican que el partido de Livni ganó 28 bancas; el Likud, 27; Israel Beitenu, 15; el laborismo, 13; el religioso conservador Shas 11; el izquierdista Meretz, 3; otras fuerzas de derecha, 11; y otras formaciones de izquierda y árabes, 11.

    Lieberman se reunió ayer con Livni y Netanyahu aparentemente favoreciendo al segundo, aunque se negó a definir una decisión. «Queremos un Gobierno nacionalista. Queremos un Gobierno derechista», se limitó a decir Lieberman. Se necesita llegar a un acuerdo lo antes posible porque la nación «ha estado paralizada por medio año», agregó. «Puede ser que la gente no esté enterada, pero aún no tenemos un presupuesto en condiciones de una crisis financiera global», puntualizó. Pese a la mayor sintonía ideológica entre el Likud y la extrema derecha, analistas evaluaban que Netanyahu evitaría quedar atrapado en las ideas de Lieberman, que lo condicionarían en el ejercicio del Gobierno.

    Otro partido influyente, el conservador religioso Shas, también mantuvo diálogos con el Likud.

    Netanyahu lideraba los sondeos de opinión hasta que el Gobierno de coalición encabezado por Ehud Olmert, del que Livni es titular de Exteriores, lanzó una ofensiva militar contra Hamás y otras facciones en la Franja de Gaza para detener el lanzamiento de cohetes a ciudades del sur de Israel.

    La incertidumbre y el posible empantanamiento de la situación, que impida formar un Gobierno estable, son un dato de la elección. «Yo gané», publicó en la tapa Yediot Ahronot, el mayor periódico local, junto a fotografías de ambos candidatos.

    «Una cosa está clara para todos los votantes israelíes», dijo al diario el analista Eitan Haber: «El sistema político está destruido».

    Será el presidente Shimon Peres (del partido Kadima) quien decida, luego de oír las recomendaciones de los partidos políticos, si pide a Livni o a Netanyahu la formación de un Gobierno, tarea para la cual tendrá 42 días. El 18 de febrero se publicará el conteo oficial de votos, luego del cual Peres hará su nominación.

    Sin embargo, la canciller dijo que se convertiría en primer ministra e invitó a su rival a integrarse a un «Gobierno de unidad». Pero Netanyahu afirmó que iba a liderar el «bando nacionalista» en el Parlamento y que controlaría 64 escaños.

    «Con la ayuda de Dios, lideraré al próximo Gobierno», afirmó Netanyahu, de 59 años, a partidarios del Likud.

    «Tzipi Livni tiene sólo la menor opción, o ninguna en absoluto de formar un Gobierno bajo su liderazgo», evaluó Abraham Diskin, cientista político en la Universidad Hebrea de Jerusalén.

    «Supongo que el presidente escogerá a Benjamín Netanyahu puesto que disponemos de una clara mayoría», afirmó el jefe del grupo parlamentario Likud, Gideon Saar.

    «El presidente designará a Tzipi, quien se dirigirá después al Likud, a Lieberman y a los laboristas para constituir un Gobierno de unidad nacional», replicó Haim Ramon, viceprimer ministro saliente del Kadima.

    En tanto, la Unión Europea instó al Gobierno que salga de los comicios a que continúe trabajando por el proceso de paz. «Esperamos que el nuevo Gobierno israelí respete sus compromisos y evitará medidas que hagan imposible una solución en dos Estados», indicó la presidencia checa en un comunicado, refiriéndose al reconocimiento de un Estado palestino.

    Agencias Reuters, AFP, DPA y ANSA
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