5 de abril 2018 - 22:59

Federico León: yendo de la sala de teatro al living

• EL AUTOR Y DIRECTOR TRANSFORMA SU PROPIA CASA EN ESPACIO TEATRAL
En la misma línea que antes Claudio Tolcachir y Daniel Veronese, el autor de “Las ideas” convirtió su espacio privado en público y ahora reinaugura “Zelaya”, donde además hay ciclos de cine y talleres de literatura.

Federico León. “Antes la gente esperaba afuera, los días de lluvia se mojaban, no quería que entraran en el living y a la cocina porque estaban mis cosas. Pero un día entraron y no se fueron más.”
Federico León. “Antes la gente esperaba afuera, los días de lluvia se mojaban, no quería que entraran en el living y a la cocina porque estaban mis cosas. Pero un día entraron y no se fueron más.”
No fueron pocos los dramaturgos que convirtieron sus casas en teatros o que la usaron como sala para alguna obra específica. Entre los más notorios, Claudio Tolcachir transformó su PH en "Timbre 4" y Daniel Veronese presentó algunas obras en su casa-estudio con capacidad para 40 personas, lo que más tarde abandonó cuando ingresó en el teatro comercial.

Federico León pasó dos veces por la experiencia de la casa-teatro: vivió en "Falsa escuadra", su casa-estudio y cuando se mudó prometió que nunca más mezclaría el espacio de su intimidad con el teatro. Pero reincidió. Vivió durante 13 años en una casa con un hermoso jardín-selva, casi un oasis en el Abasto, que se terminó transformando, de nuevo, en sala.

"Me pasó dos veces lo mismo. El teatro tomó la casa y eso se ve reflejado en 'Las ideas'", dice a este diario. "Sentí que tenía que mudarme y así nació Zelaya". La obra se presenta en ese ámbito desde 2015 pero a partir de este mes se convierte exclusivamente en teatro: allí se realizará una nueva temporada de "Las ideas", se presentará una versión íntima de "Cimarrón" de Romina Paula, en el jardín; y en cine continuará el ciclo "Un diccionario de cineastas" con presentaciones y proyecciones en fílmico a cargo de Fernando Martín Peña, en el que recorren directores de la A a la Z (Antonioni, Bergman, Fassbinder, etc.) La literatura estará presente a través de "Lecturas en el jardín", con curaduría de Agostina Luz López y comenzarán a dictarse talleres y seminarios. Todo en Zelaya 3134. Dialogamos con León, prolífico dramaturgo responsable de "Cachetazo de campo", "Mil quinientos metros sobre el nivel de Jack" y "La multitud", entre otras.

Periodista: No pudo evitar que el teatro tome la casa.

Federico León: Antes la gente esperaba afuera, los días de lluvia se mojaban, no quería que entraran en el living y a la cocina porque estaban mis cosas. Pero un día entraron y no se fueron más. Puse el bar en el living. Fue un proceso natural. El fondo de casa, antes de que fuera el teatro, era la sala de ensayo, yo daba clases, y con "Las ideas" habilitamos la sala, pusimos luces, butacas, ahí empezó a funcionar.

P.: La imagina como algo más que una sala donde se programa teatro.

F. L.: Me imagino un espacio donde se puedan mostrar cosas de distintas disciplinas, como el ciclo de cine de Peña, la obra de Romina Paula, las lecturas en el jardín, que es un proyecto que convoca a cinco autores quienes leen su material en distintos sectores del jardín, sumado a una mesa con libros de editoriales independientes, una chica que cocina kinshes, etc. Además de mis talleres de teatro, habrá un taller de astrología. Hay algo de diálogo entre todas las cosas que se hacen acá. La productora de mi obra dará clases de cocina. Es como pensar en una gran obra, no lo veo como una sala que programará muchas cosas por mes sino que habrá cosas elegidas.

P.: ¿De qué trata su próxima obra?

F. L.: La estoy terminando de escribir pero no sé cómo puede concluir cuando ensayemos. Se llama "Yo escribo, vos dibujás", con 30 actores. Es una instalación que después se transforma en obra.

P.: ¿Cómo encara puestas en otros espacios que no sean el propio?

F. L.: Siempre me fue muy traumático ensayar año y medio en un lugar y tener que hacerlo en otro. Acá con "Las ideas" fue iniciar y terminar en el mismo lugar. La obra muestra el estudio de un artista, el lugar real donde yo desarrollo el proyecto. La sala es un personaje más y se pone en escena. Tenía ahí una mesa de ping pong que la obra tomó. Sobre esa mesa comemos, proyectamos videos, es un desorden y la obra lo muestra.

P.: ¿Qué otros proyectos imagina en Zelaya?

F. L.: El ciclo "Avances y retrocesos", donde diferentes directores que convoque muestren un fragmento de 5 minutos de obras del pasado, y un avance de una obra que están por hacer. Algo así como los avances del cine pero en teatro, donde antes de ver la obra se muestren fragmentos de otras cosas que hay en cartel. Es un delirio porque uno debería tener las diferentes escenografías de todas las obras pero veré cómo puede diseñarse. Esto será como un gran laboratorio.

P.: ¿Cómo llega de la experimentación a la obra concreta?

F. L.: Con una obra uno tiene que ensayar año y medio y llegar a alguna parte, con las clases no es necesario. En las clases uno puede observarse, hay mucha libertad, ahí puedo probar más que en las obras, donde estoy presionado y exigido de llegar a un resultado.

P.: Usted pone el proceso creativo en primer lugar y lo extiende más de un año. ¿Cómo trabajó en los circuitos oficiales donde se ensaya en 4 meses?

F. L.: Son procesos diferentes, en los teatros oficiales son más intensos, se ensaya 6 horas por día, yo necesito tiempo para que las ideas decanten y surja algo nuevo. En los festivales son muy cuidadosos de los procesos, a veces coproducen obras dos años antes.

P.: De modo que no trabajaría en el comercial o a pedido como Veronese, Tolcachir o Valente, todos surgidos del off.

F. L.: Hay quienes pueden producir mucho en poco tiempo, yo no. Y no me niego por lo ético sino porque depende de cómo funciona cada uno. Además me cuesta estar en más de una cosa a la vez. Yo siento que hago con una obra varias diferentes, tal vez son las 5 obras que otro director estrenó.

P.: ¿Cómo ve la respuesta del público a sus propuestas?

F. L.: Me gusta el trabajo creativo del público, no las obras que se ofrecen sino las que uno tiene que ir a buscar. Como empezar con un volumen bajito vs. el actor que habla fuerte o que da un mensaje muy claro. Me interesa que quien venga pueda abrirse de ser sólo espectador de teatro.

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