3 de junio 2014 - 00:00

Felipe VI, al rescate de una Corona en crisis

Felipe VI
Felipe VI
Madrid - En una España golpeada por la crisis económica, en la que las instituciones pierden credibilidad, el futuro rey Felipe VI deberá conquistar su legitimidad, un ejercicio delicado incluso para un heredero que parece escapar por ahora a la caída de popularidad de la monarquía.

El rey, de 76 años, dio la sorpresa ayer al anunciar que abdicaba en favor de su hijo Felipe, el más joven de sus tres descendientes directos y único varón, de 46 años.

El rey de España y el Gobierno afirman que el monarca se preparaba desde hace meses para esta abdicación, y mientras algunos expertos consideran que su estado de salud podría haber precipitado la decisión, para otros éste es sólo un motivo entre otros.

También fue determinante el desgaste de la imagen del rey debido a varios escándalos, como la partida de caza de elefantes en Botswana en 2012 o el caso de corrupción en el que su hija menor Cristina y su esposo Iñaki Urdangarin están inculpados.

"Lo más importante, en mi opinión, es que España había dejado de ser 'juancarlista'", afirmó Abel Hernández Domínguez, autor también de varios libros sobre la monarquía española.

Icono de la transición democrática tras la dictadura franquista (1939-1975), el rey vio caer su popularidad al 41%, según un sondeo publicado en enero. Su hijo, sin embargo, que habla varios idiomas y fue preparado desde pequeño para la sucesión, goza de una imagen positiva para el 66% de los españoles, que aprecian a este hombre de buen porte, alto -mide 1,98 metro- y de sonrisa, seria y benévola a la vez.

Felipe "no va a tener el lastre de tener un yerno corrupto como lo tiene el rey. No va a tener todos los errores que ha cometido el rey como la caza en Botswana y las amigas que ha tenido", apuntó César de la Lama, autor de la primera biografía autorizada del rey.

Además, "las últimas elecciones europeas indican que vienen nuevos tiempos políticos. Asistimos a un cambio de etapa histórica". En este contexto, "el príncipe Felipe es una garantía. Representa el cambio generacional", subrayó Abel Hernández Domínguez.

Sin embargo, Felipe llega en un momento complicado, en un país estrangulado por la crisis, donde las instituciones están debilitadas por la pérdida de confianza hacia los partidos tradicionales y el auge de los separatismos en Cataluña y en el País Vasco.

Agencia AFP

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