Fellner amagó dejar el cargo y tembló la UCR

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Eduardo Fellner estuvo a punto de renunciar a la presidencia de la Cámara de Diputados. Ni Cristina de Kirchner ni el jefe del bloque oficialista, Agustín Rossi, respetaron los tiempos del titular del cuerpo y lo ultimaron a rechazar de plano el proyecto de coparticipación del impuesto al cheque aprobado en el Senado.

Como anticipó ayer este diario, la presión sobre Fellner quebró virtualmente al bloque oficialista en Diputados. El ex gobernador de Jujuy quedó atrapado entre su deber de lealtad con la Casa Rosada y la amenaza opositora de desplazarlo de su cargo si no habilitaba el tratamiento de la ley de cheque votada con mayoría simple en la Cámara alta. El martes por la noche, después de la enérgica exhortación telefónica de la Presidente para que devuelva el proyecto al Senado, Fellner amenazó con renunciar a la presidencia de la Cámara de Diputados.

Fue después de la reunión con los jefes de bloque cuando el jujeño se comprometió a analizar hasta hoy o mañana los informes remitidos por el presidente provisional del Senado, el peronista José Pampuro, antes de tomar cualquier decisión. La vicepresidenta segunda de la Cámara, la kirchnerista Patricia Fadel, y la secretaria parlamentaria del bloque, María Teresa García, contuvieron la explosión de Fellner de consecuencias imprevisibles para la ingeniería oficialista en el Congreso.

El malestar de Fellner con la Casa Rosada queda sutilmente reflejado en el último párrafo de la nota que ayer envió a los presidentes de bloque anunciando que la ley de cheque volvía rebotada a Julio Cobos: «Si el Senado de la Nación llegara a ratificar, según su criterio, su validez, esta Presidencia remitirá el tema al pleno de esta Honorable Cámara, a efectos de que se resuelva el trámite definitivo que se otorgará a la cuestión». Desde el Gobierno acusaron a Cobos y al resto de la oposición de haber violado la Constitución nacional en plena sesión al no haber alcanzado en el Senado la mayoría calificada de 37 votos para modificar la asignación específica de un impuesto.

Camino allanado

El titular de la Cámara de Diputados accedió de este modo indirectamente a los reclamos de la oposición y allanó el camino para que la mayoría anti-K de la Cámara baja ratifique la semana próxima en el recinto la coparticipación del impuesto al cheque aprobada en el Senado.

Esa pirueta de Fellner explica también el sospechoso silencio opositor de ayer. Ni la UCR de Oscar Aguad, ni la Coalición Cívica de Elisa Carrió, el PRO de Federico Pinedo ni tampoco el Peronismo sin Patrón de Graciela Camaño avanzaron en el recinto para desplazar a Fellner. Una eventual renuncia del jujeño convierte al Congreso en un escenario ingobernable para la oposición: dos radicales quedarían al frente de las Cámaras, Cobos en el Senado y Ricardo Alfonsín en Diputados.

Anoche, en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados, los voceros kirchneristas aseguraban que si Fellner renuncia a su cargo, el Gobierno de Cristina de Kirchner no designaría a ningún reemplazante para forzar a Alfonsín a ocupar la presidencia del cuerpo. La maniobra habilita al oficialismo para volver a la carga con las denuncias de golpismo en la oposición y la supuesta intención desestabilizadora del arco anti-K.

Instalado nuevamente el escenario de la desestabilización del Congreso, los dos precandidatos presidenciales de la UCR para 2011 deberían lidiar con la parálisis legislativa y un paquete de leyes judicializadas que incluye la derogación del DNU que habilita el uso de reservas del Banco Central y ahora también la coparticipación del impuesto al cheque.

En los pasillos de la Cámara de Diputados, los legisladores de la UCR imaginaban una Cámara ingobernable, con huelgas del sindicato de personal parlamentario y sin partidas presupuestarias para tapar siquiera las goteras del recinto.

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