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Nos dice que: "todos los indicadores hacen prever un año de crecimiento y expansión de la actividad económica en nuestro país", "El gobierno y varias consultoras locales e internacionales prevén para Argentina en 2018 un crecimiento del PBI del orden del 3.5%,...", "El comportamiento durante el año 2017 de los indicadores relacionados con la industria de la construcción,....., hacen presagiar que los próximos meses será promisorios para el sector", "Desde Ferrum suponemos que continuará esta tendencia de crecimiento de la demanda observada en el segundo semestre de 2017. Crecimiento que no tendrá picos muy elevados, pero será sostenida en el tiempo, "...la empresa tiene bajo análisis proyectos de inversión de mediano plazo...". Cuando pasamos a sus resultados de fábrica para el semestre vemos un incremento de 19% en la producción de artefactos, 64% en bañaderas, 81% en la de minerales no ferrosos y apenas una merma de 5% en tableros, y complementos. Por el lado de las ventas totales incrementos de 31%, 15%, 113% y 10% respectivamente, apuntalados básicamente por lo local (en las ventas al exterior anotamos una suba de 12% y mermas de 40%, 74% y 40% según sea el caso). De esto podría suponerse un muy buen semestre en lo económico, especialmente cuando vemos que las ventas le dejaron $1.394.5 millones, 42% más que antes. Lamentablemente los números hablan de otra cosa. Descontados los costos el bruto resulta de $454 millones, 17% más que doce meses antes, con lo que no compensa la inflación (24.8% en 2017). Al sumar los gastos el operativo se reduce 7% frente al de 2017 a $103.8 millones, que de la mano de un menor resultado financiero (-23%) y tras la mordida del fisco la dejan con un neto de $71.201.023, 10% menos que un año atrás. En dólares libres, u$s3.6 millones, el peor resultado desde 2009.
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